La nada que soy

 

 Haber pisado  esta tierra

               la fría superficie de roca inmemorial

conseguir mantener el inocente asombro

ciego en mis limitaciones, mirar y contemplar

                 algo tan antiguo y elaborado

haber tomado prestado esta sustancia de cuerpo

                 atravesar únicamente una vez

pasear por esta selva de formas, noches y temores

                 participar en lo que un día habré que dejar

ser solamente una vez–  hemos de existir sin entender;

aquí perdido en laberínticas ilusiones, mis falsedades

                  respiro en este pequeño rincón de la historia

                              esta pequeña cápsula de ignorancia

soy una presencia tan pasajera, pero en su fragilidad

                  estimo su incontenible fuerza

albergo un íntimo instante de luz

lentamente anochece el rumbo del pasado

                  mis huellas silenciosas

                              mueren sin resistencia;

con la intensidad de un grano de arena

                  me acuesto a mirar las sombras, el tiempo,

la nada que soy.

ARS POETICA

Felicidad inaudita

Danza, flotante risa

sobre los pequeños cosquilleos

          de cada grano de materia

unido al gran evento desperdiciado

la eternidad del olvido

        más grande que la expansión de los tiempos

El gozo de ver crecer y envejecer

                cada esquina oxidada 

            el tronco podrido, sin voz

el ejército inerme del Propósito

       perdido en huracanes de anarquía

La sorprendente dicha en el agónico final de Kleist!

La felicidad, la risa, la irresistible locura…

          derribando la larga historia de seriedad

regresar al juego de la extinción

                    una irresistible tentación

sin miedo al mirar el caprichoso mundo

            y decir:

                       ‘eres tan bello que no me importa verte morir’

La risa que sobrará en ecos por las ciudades desiertas

         un torbellino de felicidad

                   al borde del moribundo final

ARS POETICA

¿Merecemos un día más?


Cityspace5 by Brian Backlash

El crepúsculo se desprendía de mí
como siete cuervos que alzan vuelo
de una rama sin vida, sin hojas.
Me acosté consciente de que nunca levantaría
                podría mirar las edades de los soles
sin moverme ni estremecerme.

Recordaba – mirando al tiempo—
la infinita línea férrea al horizonte
el tren fabricado por tantos hijos
que amanecían a diario con nuevos deseos,
viajaba más allá de las colinas
celebrando la inagotable fuente de curiosidad y placer
que brindaba el mundo explotado.

Había leído los testimonios de navegantes
valientes ante la fuerza bruta de la desgracia:
era la historia de la humanidad
perseverante ante innombrables desafíos.
Ya no, me dije.
Héroes y sobrevivientes
            imponiendo la voluntad de su destino
Ya no, me dije.
                     No es la metáfora de estos tiempos.

Cavé un hoyo y me acosté.
No me escondía ni esperaba nada.
Quería descansar al fin,
deslizarme a la calmada permanencia de una roca.
No quería interrumpir nunca más
              el orden de las cosas.

El amanecer se fija en mí
su luz se refleja en mis ojos
y baña este pequeño tallo de hierba
con una tenue sombra de color.
Pienso en el mundo que gira,
todo lo que hemos logrado.
Creo que el tren llegó a su fin;
podremos descansar…

Nunca imaginé que su verdor
imitara los grandes misterios;
entre dos manos protectoras
la veo crecer, hoja tras hoja de hierba

su existencia es más intensa que la mía.

ARS POETICA

Regresando…

 

 

Esto es una promesa

porque

cada palabra nueva está muerta

ya no existen motivos para defender

la vida como real

es mejor

dejarla caer en débil sueño

dejarla ahogada

inerte pez, hundida belleza

 

 

esto es una promesa

de retroceder hasta la apertura

condenar todo nacimiento

a innecesario esfuerzo

deja esa vieja cosa

sueña en silencio

para que cansar más a la historia

con otro sufrimiento

              u otra anécdota

 

 

esto es una promesa para morir con los años

dejar el aire a los que ven frutos

entre nada y nada, vida y muerte

sostener la vida como libro no leído

ser mosca desaparecida

                    como las cosas pequeñas

que vienen y van

               sin mucha atención

Pasivo encuentro

 

El resto está viviendo sus vidas

                 yo, reservado

             observo y cuento los actos

me alimento de los ecos

          me resbalo como sombra entre multitudes

contemplo el presente expirado,

                   embriagado con su monotonía

soy nada arbolada entre todo quehacer

         creciendo entre zumbidos de memorias

 

Regresó a casa con nubes de sonidos,

       sonrientes mis vellos de cada roce

con ese mundo agitado pero simple:


        tal como la llama fulgente

                azotada entre oscuridad y brisa

pero siempre en anaranjada calma

                                intocable ardor

 

Y duermo entre cada una de esas vidas

           despierto acompañado de silencio

reflejando los tonos fluctuantes

                           las imágenes ahumadas

             cristal del universo

 

Mirando el vapor del tiempo

                todo se mueve

y sin resistir,

            yo ya no aspiro por otra cosa

                                que el reflejo de este instante

Títere del deseo


Miraba sobre mi cabeza

      no habían cuerdas ni hilos

alcancé por grandes muros alrededor

      no habían ni cercas ni calabozos

supuse que debajo existían espinas y precipicios

    soy preso de los caprichos de este momento

desconozco el por qué de las cosas

    soy libre esclavo de la decisión

respondo a lo que simplemente se manifiesta

             es un juego

esta estrepitosa sinfonía llega a su fin algún día

Mira

Cenizas de cada metamorfosis

Vivimos en las cenizas de cada metamorfosis
cada transformación, cada destrucción, cada muerte
nada sobrevive el cambio y la avalancha del tiempo
construye sobre las ruinas de todo lo que una vez existió
Espejismos… quimeras… ensueños…
de cada forma que nace nos cautivamos
olvidamos que se avecina su tumba
el placer consiste en olvidar lo perecedero

Amantes de la mortalidad
bestias cosechando el cambio
hedonistas explotando la frágil llama
que vacila entre ráfagas letales
el ímpetu irracional de nuestra civilización
embriagadas locomotoras sobre el precipicio
de un abismo insustancial

Los brazos de Shiva
meciendo pueriles criaturas
mientras su bostezo
aniquilalos restos de esta mundial fantasía

Laberintos de piel

Hay un laberinto de piel
envolviendo la pureza del vacío
Hay volúmenes de células
que visten la transparencia total
La conciencia es una bestia insaciable
es un espejo sin contenido
Es la búsqueda por rellenar
              barriles y cofres
con el velo de un humo espiral
Son las noches con soles lejanos
son franjas de tiempo y dolor:
es un baile ciego en la oscuridad.

Besando el Devenir

Si fuera posible besar por una era

una década, el cuarto de hora

perderse en la locura del olvido,

en la reencarnación del presente,

si nuestra mano alcanzara el centro

donde todo esta quieto, y el resto

gira sobre su eje, ahí hundidos

lejos de la aniquilación del tiempo.
                               Si un beso

                                     como sol total

                                     nos rescatara de esta confusión

                                     los labios tibios de la convicción

                                    el amor húmedo de la trascendencia

                                    el gemido eufórico de una revolución

 

El beso que lo cambió todo.

 

Los ojos vendados con párpados

un oscuro silencio apasionado

y secos, labios malentendidos

se parten para el contacto físico

                       con la nada

                            con lo que no vive ni muere

                                 con el vacío que nos sostiene.

La muerte de los siglos

Los siglos han muerto
Hemos cosechado, con feliz vanidad
la putridez de una ilusión
una desesperada hazaña
en busca del sol perdido
la fiebre, fría y fatal
la enfermedad de una angustia
el callejón del loco capaz!
Es la historia del ciego muerto
el ascensor de corazones torturados
la melancolía de la monotonía
la tiranía del tiempo
La torcedura del árbol bajo océanos
¿Qué ha quedado?
Ya nada existe, el tiempo se ha detenido
Se respira el otoño del tiempo perdido
Periodos y ciclos
Ciclos y obeliscos quebradizos
Los siglos han muerto, el desierto humano
Agorafobia y rocío del alba
Gotas de un miedo intocable
La interminable manifestación
Los siglos en decadencia, canta el anochecer
Es el momento para olvidar,
nacidos mortales
la esquina de la niñez, el suelo sucio
las manos gordas y arrugadas
El ocaso de todos los caminos
el fin de la historia