sutra

 

nada      existe

       el piano

deja caer sus martillos

como piedras en un mar sin sal

 

nada

ni el momento

el suspiro

la idea de existir

 

ni la nube

que le dio sombra

al adiós

 

ni la lágrima

que fue casi

infinita

 

ni la madre

que dio luz

a solitarios héroes

 

nada      existe

            el color rojo

se desnuda sin explicar

el origen de

            su sangre

 

 

 

Poesía Nihilista

entre mitologías

Dioses y Mitología

La vida
es el cáliz
que los dioses
encontraron para
verter su ambrosía
y siendo yo
partícula de su vicio
me hundo en esta
fragancia de existencia
como tonelada de nada
suplicando
en mi inevitable caída
que sea yo consumido
en el vientre
de un goloso suspiro
que cruza
por los tiempos
del más allá.

 

 

Poesía Nihilista

¿Cómo existir?

existencialismo

 

 

La poesía es mi tercer solitario ensueño
similar a la vida borracha de símbolos
o al sueño cansado de cronología
así, la vida, los sueños y la poesía
son todos, con igual probabilidad
la temible alucinación de una sombra humana
que desliza un frágil dedo sobre el polvo existencial
exponiendo la superficie gris y hueca
y al llegar el dedo al borde
resbala y cae en una profundidad fría y alegre,
y como no queda más nada
el verde de la hora
se distrae con la neblina de adjetivos
y la sustancia intocable de versos
inventando un nuevo mundo
donde ni siquiera yo
estoy seguro de existir.

la lenta muerte

lenta muerte

 
Con la taza
el lápiz y el reloj
entre todas las cosas
que me sostienen subjetivamente
sentado, casi muerto
antojado de una tristeza
que no llega
buscando sufrir
para desmentir la existencia
con la taza
el lápiz y el reloj
— casi muerto.

Suele suceder

poesia nihilista 

 

Era una de esas noches,
una más entre todas las noches
tantas veces envolviendo la acostumbrada monotonía
de los hábitos
tantas agonías bautizadas con nombres y apellidos
de los que existieron para nunca más existir
y yo sentado aquí viviendo otra noche
de una sutil transparencia
casi inmóvil, cuando se espera que sea día
solo para que luego esperar
alguna otra noche
y en ese ciclo de irrelevancia
me siento aquí como muchas otras veces
sabiendo que nada nuevo va a suceder
por lo que miro la renovable crudeza
con la que se repiten todos estos objetos
resuelto a vivir con las triviales concupiscencias
del Destino.

Finis

 

Vivir y morir

 entre

un siglo más sin moralidad

un milenio más sin religión

una tierra más sin sobrevivientes

un vacío y una nada

entre cosas y aburrimiento

conviviendo con asombros y contorsiones

la vida . . . hoy

cae como la capa de un hombre insignificante

es el escudo de un hombre derrotado

la muerte . . . ya aquí

es una marea sin fin

un revoltijo sin color

la Nada y el Todo

juntos y solitarios

nuestra casa y nuestra tumba.

Pasivo encuentro

 

El resto está viviendo sus vidas

                 yo, reservado

             observo y cuento los actos

me alimento de los ecos

          me resbalo como sombra entre multitudes

contemplo el presente expirado,

                   embriagado con su monotonía

soy nada arbolada entre todo quehacer

         creciendo entre zumbidos de memorias

 

Regresó a casa con nubes de sonidos,

       sonrientes mis vellos de cada roce

con ese mundo agitado pero simple:

      
        tal como la llama fulgente

                azotada entre oscuridad y brisa

pero siempre en anaranjada calma

                                intocable ardor

 

Y duermo entre cada una de esas vidas

           despierto acompañado de silencio

reflejando los tonos fluctuantes

                           las imágenes ahumadas

             cristal del universo

 

Mirando el vapor del tiempo

                todo se mueve

y sin resistir,

            yo ya no aspiro por otra cosa

                                que el reflejo de este instante