las cosas de ayer

poesia delirio

Ayer me desperté
desesperado
a las orillas de un delirio
mi mano se extendió
atravesaba casas,
el parque de algún vecindario
luego cruzó ciudades
sobrepasó el copete
de un continente
y seguía su excursión
hasta llegar al sol
donde sintió una pelusa de fuego
y en terror se recogió
hasta llegar a mi costado
con olor a eternidad,
miré el mar de imprecisión
que me rodeaba
lentamente me arrastraba
con sus olas hechiceras
hasta terminar flotando
sin esfuerzo
sobre su superficie inconstante
mis cabellos cada vez más
húmedos
con el roce de sus aguas nocturnas
sostuve mi respiración
y en un parpadeo
de mis ojos lacrimosos
me sometí al descenso
a lo profundo
donde vi mi otra vida
como algo
inútil
e innecesario.
 
 
 

poesía contemporánea

Aspectos de un anzuelo

La tierra se abrió
un abismo de luz
como el etcétera del mañana
en ese campo de posibilidad
miré con asombro y pueril tentación
el objeto de aspecto personal
es el reflejo en mis ojos
           de mi otro reflejo
las cosas saben a costas marítimas
sus puntas emergen de forma enigmática
es válido hablar de ellas como anocheceres
y tocar – estas cosas – al son de un génesis
pero no queda de otra, fatigarse
entre las acrobacias del tiempo
permanecer vivo pero acostado
en esta vida empapada de hipótesis
… era … sentía yo…
desprender un anzuelo
al corazón puro del misterio
y
esperar … algún acontecer. . .

Voces vespertinas

 

Tienen que ser escuchadas

las voces nocturnas y solitarias

órdenes de la más profunda caverna

cada momento que un ogro ojo despierta

tiembla, se endurece y grita

como a la luz primera del nacimiento

         ‘quiero ser rescatado

                 a donde estoy’

entonces esa criatura loca como un poeta

pronuncia incoherencias extrañas

                      perplejas reflexiones

hay que escuchar las voces

                                 las noches

                       las pausas

       y cuando todos despertemos:

vibrarán los delicados tonos de un suspiro
o llegará a reinar el pánico de un cataclismo?

Besando el Devenir

Si fuera posible besar por una era

una década, el cuarto de hora

perderse en la locura del olvido,

en la reencarnación del presente,

si nuestra mano alcanzara el centro

donde todo esta quieto, y el resto

gira sobre su eje, ahí hundidos

lejos de la aniquilación del tiempo.
                               Si un beso

                                     como sol total

                                     nos rescatara de esta confusión

                                     los labios tibios de la convicción

                                    el amor húmedo de la trascendencia

                                    el gemido eufórico de una revolución

 

El beso que lo cambió todo.

 

Los ojos vendados con párpados

un oscuro silencio apasionado

y secos, labios malentendidos

se parten para el contacto físico

                       con la nada

                            con lo que no vive ni muere

                                 con el vacío que nos sostiene.