hacia lo involuntario

Mountain dark

Es la felicidad un trozo
          de apuro
una esquina de la ceguera
          que guía
un ímpetu sagrado
          en el rincón del goce
ahí donde hay filo
          para nácar de palabras
un río que desborda hacia
         al cerro involuntario.

 

 

 

Poesía Nihilista

piel y ceguera

Sex on the beach

remo
en mar
oscila en lenguas
como sexo deleznable
sobre las angostas lentitudes
de un gemido crepuscular
miro con asombro tu concavidad
mío es el pensamiento que se derrama
sobre el vientre de tu incredulidad
éramos dos hebras de íntima descomposición
haciendo con lo efímero lo que se hace
con la eternidad
destinados a navegar hacia el sueño
guiados por el estrellado zodiaco del orgasmo
al final de un dialogo de piel y ceguera.

 

 

Poesía Moderna

Repetición y el caos

caer en una dulce ironía

contento de sufrir

eufórico de esta constante monotonía

— es este el discurso del contemporáneo —

es una notable hazaña

crear una civilización de hambre

hambruna por la belleza

inanición y agotamiento

carentes de la gota sagrada

¿cómo la llaman? – pasión

arrasamos los árboles y la sorpresa

escribimos ciencias, escondidas melancolías

porque hace un tiempo el universo era

muralla

intransitable piedra;

pero qué estoy hablando

no es oportuno tener que repetir

todos los días, las mismas cosas

encallecer los ojos y ver solo objetos

relaciones, tal vez coincidencias

mira hijito,

somos es último escalón de la evolución;

pero hombrecito, dice la desnuda verdad

estamos al fondo de un precipicio

dulce ceguera, quién quería admitirlo.

¿cómo callar?

Relámpago en la lejanía

     crea el celaje de mi circunstancia

el deseo es una ceguera

     una única trayectoria

donde existen miles

Haz en mí lo que debes

   mútame hacia lo incomprensible

porque mi anochecer

   cae como una nota grave

       al final de una descuidada orgía

porque cada letra escrita

      es en el fondo un poema entero

y si cada nube merece una sinfonía

   cada partícula de polvo

       cuenta una odisea

¿cómo callar?

Anclados en cada pozo negro

   -es cierto-

      el aislamiento trae seguridad;

cómo se siente ser ráfaga,

   la voz que ama el silencio

los labios que adoran lo innombrable

          ¿cómo era todo cuando nada importaba?

-es cierto-

  hay un instante, una cortina

un rostro escondido en el bosque

    ese recuerdo inasequible

sabría cantar, palpitar ese encanto

        el refugio del tacto…

dos manos en forma de copa

                        ¿ya cayó la gota?

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La muerte de los siglos

Los siglos han muerto
Hemos cosechado, con feliz vanidad
la putridez de una ilusión
una desesperada hazaña
en busca del sol perdido
la fiebre, fría y fatal
la enfermedad de una angustia
el callejón del loco capaz!
Es la historia del ciego muerto
el ascensor de corazones torturados
la melancolía de la monotonía
la tiranía del tiempo
La torcedura del árbol bajo océanos
¿Qué ha quedado?
Ya nada existe, el tiempo se ha detenido
Se respira el otoño del tiempo perdido
Periodos y ciclos
Ciclos y obeliscos quebradizos
Los siglos han muerto, el desierto humano
Agorafobia y rocío del alba
Gotas de un miedo intocable
La interminable manifestación
Los siglos en decadencia, canta el anochecer
Es el momento para olvidar,
nacidos mortales
la esquina de la niñez, el suelo sucio
las manos gordas y arrugadas
El ocaso de todos los caminos
el fin de la historia