los augurios

augurio poema

Como una bomba
fue el despertar violentamente
del sueño
mire atrás y habían tres mil millones en fila
al frente otros tres mil millones
todos dormidos, sumergidos
en el sueño compuesto de materia
caminaban lentamente sin quejarse
sobre la línea que demarcaba la fila
con gran esfuerzo intente mirar
el origen de la fila
solo vislumbré una anónima multitud de caras
con igual intención trate de ver hacía donde iban
todos los millones
— nada se sabía ni nadie sabía
no existía ningún indicio del origen o destino
de tan abultada masa
y mientras todas estas revelaciones
invadían la sangre desconocida de mi cuerpo
la fuerza de los millones me obligaba a seguir caminando
en la misma dirección que los demás
era una prisión hecha de pieles y sonámbulos
resignado, seguí caminando con los ojos abiertos
componiendo los augurios
de lo que nunca va a cambiar.

Pasivo encuentro

 

El resto está viviendo sus vidas

                 yo, reservado

             observo y cuento los actos

me alimento de los ecos

          me resbalo como sombra entre multitudes

contemplo el presente expirado,

                   embriagado con su monotonía

soy nada arbolada entre todo quehacer

         creciendo entre zumbidos de memorias

 

Regresó a casa con nubes de sonidos,

       sonrientes mis vellos de cada roce

con ese mundo agitado pero simple:

      
        tal como la llama fulgente

                azotada entre oscuridad y brisa

pero siempre en anaranjada calma

                                intocable ardor

 

Y duermo entre cada una de esas vidas

           despierto acompañado de silencio

reflejando los tonos fluctuantes

                           las imágenes ahumadas

             cristal del universo

 

Mirando el vapor del tiempo

                todo se mueve

y sin resistir,

            yo ya no aspiro por otra cosa

                                que el reflejo de este instante