El vacuo cosmos.

un cosmos vacio

Todavía
hay posibilidad.

Desde la ventana
ver el diámetro
del destino.

Oír
a ciegas
la luz
caminando
sobre tu sien
adormecido.

Después de que
acabe la tierra –

permitir los pájaros
alinearse en
la cuerda
del corazón.

Y cuando
desaparezcan las ideas
en su lugar
depositaremos
el tibio espejo
de la piel.

Poesía Nihilista

la gran idea

La idea misteriosa

La gran idea
de respirar
envuelto
de duelos
y salvajes
sabidurías

de mí era
esa perturbación
emitida
que le llaman
comportamiento,
de mi
persona
salía ese humo
y revoltijo
que le llaman
propósito
y razón

todo indica hoy
que me enfrento
a una irreparable
realidad
de accidente;
de noche más cruda
mi entorno
sin importar la hora
es cada vez más mítico
sin etiquetas, normas, definiciones:
una confusión de memorias y llamas

no puedo dejar ninguna promesa
¿qué sucederá después de todas
estas eternas condiciones?
dejar de ver
quizá renunciar el concepto
algo menos de la rutina
para llegar a los labios
de un espejismo,
me sumo a
la confabulación
de destinos;
esas contracciones
ciegas y de belleza
ilegible.

Poesia Nihilista

a lo monumental

La sangre tremenda
de piel a ley
el monumento de piedra
colmado de augurio en la soledad
de un silencio campesino;
la muerte ha pasado como un invierno
sobre las capas secas de las semillas
ha dejado una noticia amarilla
en la tierra,
hay algo impregnado con ímpetu
algo con sombra de ciclo
de nombre antiguo
removiendo
los destinos
de la raza.
 

Poemas

las horas

Poesia y Poemas

una perdida
entre el asfalto
contando las líneas
blancas que en fila
hacen del segundo
una cita con el
destino

las nubes se elevan
estrepitosamente la lluvia
con granizos rompe uniforme
el pasto recién asomado de
una primavera débil visitando
cada minuto con letargo
derritiéndose como el hielo
del cielo

estudiando tu ojo
como la órbita del amor
sobre un núcleo de oscuro
desconocimiento mientras
la mente trata de encontrar
la razón de existir como
una ley inexorable
que te hinca en pasmo
eternamente

está en la capa de una cebolla
lo que ser hombre se adivina
en la noche cuando mueren
las horas de lucha esclareciendo
la verdad de que el centro no
existe, meramente ilusión
detrás de la máscara.

 

 

Poesia Moderna

entiérrame

vino y poesia

          Viví
salvajemente
insólito como el destino
de las nubes
y al fin, ya,
morí
con la conciencia
hecha trizas
por haberle robado
tanto vino
a los que tanto
lo ocupan
en los últimos
días
de la tierra
fugaz.
 
 

poesia contemporanea

ser hoja

en_el_suelo_pies

Es la edad para ser hoja caída del árbol mudo
nuestra voluntad no sería más que una ráfaga de viento
el destino: caer en un caño lleno de cosas olvidadas
nuestro sueño sería desintegrarse en una sopa de residuos
tocar esta vida una última vez en forma unánime
hasta volver a ser parte de todo, del resto
una vez más
hoja
sol
y agua
por esas épocas vecinas
llenas de galaxias y sueños.

los augurios

augurio poema

Como una bomba
fue el despertar violentamente
del sueño
mire atrás y habían tres mil millones en fila
al frente otros tres mil millones
todos dormidos, sumergidos
en el sueño compuesto de materia
caminaban lentamente sin quejarse
sobre la línea que demarcaba la fila
con gran esfuerzo intente mirar
el origen de la fila
solo vislumbré una anónima multitud de caras
con igual intención trate de ver hacía donde iban
todos los millones
— nada se sabía ni nadie sabía
no existía ningún indicio del origen o destino
de tan abultada masa
y mientras todas estas revelaciones
invadían la sangre desconocida de mi cuerpo
la fuerza de los millones me obligaba a seguir caminando
en la misma dirección que los demás
era una prisión hecha de pieles y sonámbulos
resignado, seguí caminando con los ojos abiertos
componiendo los augurios
de lo que nunca va a cambiar.

Suele suceder

poesia nihilista 

 

Era una de esas noches,
una más entre todas las noches
tantas veces envolviendo la acostumbrada monotonía
de los hábitos
tantas agonías bautizadas con nombres y apellidos
de los que existieron para nunca más existir
y yo sentado aquí viviendo otra noche
de una sutil transparencia
casi inmóvil, cuando se espera que sea día
solo para que luego esperar
alguna otra noche
y en ese ciclo de irrelevancia
me siento aquí como muchas otras veces
sabiendo que nada nuevo va a suceder
por lo que miro la renovable crudeza
con la que se repiten todos estos objetos
resuelto a vivir con las triviales concupiscencias
del Destino.

cien años

Al fin llegó el día

todo se había logrado

trabajar, enlazar

proyectar y desesperanzar

eran cosas del pasado

llegó el día

que de alguna forma

había buscado toda mi vida

pero también

lo temía

era ese momento cuando

no había nada más que perseguir

todo lo que quería se había concretado

fue en ese entonces

cuando un silencio invadió

mis entrañas

como una neblina que cae entre edificios

sin avisarle a nadie

era un silencio y una calma

que me permitía permanecer acostado

el tiempo y las mareas perdieron relevancia

era como si la muerte se acercara lentamente

irrevocablemente

y no quería lamentar ni llorar

simplemente

esperar

acostado lo que fuese que llegara

aunque sea dulcemente la muerte

o el tejido de cien años más.

¿Merecemos un día más?


Cityspace5 by Brian Backlash

El crepúsculo se desprendía de mí
como siete cuervos que alzan vuelo
de una rama sin vida, sin hojas.
Me acosté consciente de que nunca levantaría
                podría mirar las edades de los soles
sin moverme ni estremecerme.

Recordaba – mirando al tiempo—
la infinita línea férrea al horizonte
el tren fabricado por tantos hijos
que amanecían a diario con nuevos deseos,
viajaba más allá de las colinas
celebrando la inagotable fuente de curiosidad y placer
que brindaba el mundo explotado.

Había leído los testimonios de navegantes
valientes ante la fuerza bruta de la desgracia:
era la historia de la humanidad
perseverante ante innombrables desafíos.
Ya no, me dije.
Héroes y sobrevivientes
            imponiendo la voluntad de su destino
Ya no, me dije.
                     No es la metáfora de estos tiempos.

Cavé un hoyo y me acosté.
No me escondía ni esperaba nada.
Quería descansar al fin,
deslizarme a la calmada permanencia de una roca.
No quería interrumpir nunca más
              el orden de las cosas.

El amanecer se fija en mí
su luz se refleja en mis ojos
y baña este pequeño tallo de hierba
con una tenue sombra de color.
Pienso en el mundo que gira,
todo lo que hemos logrado.
Creo que el tren llegó a su fin;
podremos descansar…

Nunca imaginé que su verdor
imitara los grandes misterios;
entre dos manos protectoras
la veo crecer, hoja tras hoja de hierba

su existencia es más intensa que la mía.

ARS POETICA