Monte Hermón

recuerdo_del_dios

ángeles cayendo (acrílico )
crear de forma visual
la perfección
esa que todos deseamos
contorsionarse con dolor
extremo, dolor en el cuello
en el músculo interior
en la arteria perfecta que lleva
el mensaje al alma

sí, esa es la nueva imagen
la nueva posibilidad
en el arte

la congoja ejemplificada
con un pincel de púrpura
un dolor que parte raíz
entre lo humano y divino
un dolor que levanta olas
en la profundidad del hueso

ángeles cayendo
acrílico y abstracto
dejar palpitando en lienzo
una sombra que es sangre
y solo recuerdo de dios.

Poesía Contemporánea

¿Cómo existir?

existencialismo

 

 

La poesía es mi tercer solitario ensueño
similar a la vida borracha de símbolos
o al sueño cansado de cronología
así, la vida, los sueños y la poesía
son todos, con igual probabilidad
la temible alucinación de una sombra humana
que desliza un frágil dedo sobre el polvo existencial
exponiendo la superficie gris y hueca
y al llegar el dedo al borde
resbala y cae en una profundidad fría y alegre,
y como no queda más nada
el verde de la hora
se distrae con la neblina de adjetivos
y la sustancia intocable de versos
inventando un nuevo mundo
donde ni siquiera yo
estoy seguro de existir.

y ahora

Testaruda muerte  

de la geografía nunca encontrada 

respiro profunda debacle venidera 

acontece el nido puro 

originando las agujas del reloj 

la dinámica de un espacio descoordinado 

respiro con las heces y el hambre 

humano llamase alguna vez 

tener cuerpo pero no ubicación

cuesta 

     cuesta arriba 

cuánto cuesta 

obligatorio precio de la tachuela 

donde sentamos los niños 

¡aprendan a sufrir como nosotros! 

del vaticano llegan las melodías de ángeles 

del hinduismo se escuchan los murmullos del incienso 

del paleolítico se suman los humos del extinto fuego 

uno tras uno, caen 

con semejante cárcel ontológica 

para qué sobrevivir con la historia, u otra cosa.

todo nace absurdo

Que soy uno de muchos  

muchos yos que fueron y serán 

los mundos que pueden haber 

por la increíble plasticidad de la energía 

cuantos universos y seres hubieron 

cuantos sueños inimaginables nacerán 

todo nace absurdo 

siendo en su fugacidad 

portador del tiempo 

siendo en su cansancio 

hijo de grandes eternidades 

nada basta 

es insuficiente ser humano 

un elogio al que se detuvo 

pensó, sintió, abismal incertidumbre

 la lenta muerte de una vibración 

todo nace absurdo 

aspecto oscuro de la beatitud 

fragmento sucio de la infinidad

dejo hoy de ser hombre 

para unirme con la oscilación de los dioses negros 

vacío entre franjas de luz

 potencial 

  posibilidad 

    alcance al ambiguo

vida eterna sin ojos

demencia por los corredores de la sustancia.

La historia de la eternidad

Entra un pensamiento

    Su origen es incierto,

pero ha entrado al núcleo de este instante

    y llena este irrevocable momento

 con la substancia de una suspirada realidad.

 

 Se va.

   Los ojos miran sin esfuerzo

      Capturan el reflejo de una luz

despojan la sombra del vacío

   y transforman este segundo en:

                           percepción.

 

 Escuchas las manos del reloj;

    se repite el sonido de cada pauta

un latido por cada descanso de la aguja

               agrega un grano de polvo

 

al ponto sin fondo, llamado: Tiempo.

 

Se anuncia el recuerdo

      la visita a un rincón casi olvidado

se hunden las puntas de cada nervio

        penetras la nube de la memoria

el fantasma del ayer, vive sigilosamente;

                luego: se va.

 

Llegan las cosas y parten, se dividen

            se separan en hilos que ya no alcanzamos

regresan gemelos de hábitos una vez desistidos,

          nacen cambios para nuevas incógnitas.

 

Lenta,  deslizante se forma la eternidad.

        No excluye lo fútil, recoge todo,

cada migaja de sentimiento, colecciona 

          el aburrimiento, la soledad, el recuerdo,

se nutre con las vidas de insectos y humanos,

            seduce todo a tomar una pequeña porción

 de su,

     inmensidad.

 

 

 

 

La muerte de los siglos

Los siglos han muerto
Hemos cosechado, con feliz vanidad
la putridez de una ilusión
una desesperada hazaña
en busca del sol perdido
la fiebre, fría y fatal
la enfermedad de una angustia
el callejón del loco capaz!
Es la historia del ciego muerto
el ascensor de corazones torturados
la melancolía de la monotonía
la tiranía del tiempo
La torcedura del árbol bajo océanos
¿Qué ha quedado?
Ya nada existe, el tiempo se ha detenido
Se respira el otoño del tiempo perdido
Periodos y ciclos
Ciclos y obeliscos quebradizos
Los siglos han muerto, el desierto humano
Agorafobia y rocío del alba
Gotas de un miedo intocable
La interminable manifestación
Los siglos en decadencia, canta el anochecer
Es el momento para olvidar,
nacidos mortales
la esquina de la niñez, el suelo sucio
las manos gordas y arrugadas
El ocaso de todos los caminos
el fin de la historia

Dos poemas como experiencia vivida

 

Si la luz jamás llega a penetrar
los rincones del corazón human torturado
Si el peregrino se pierde lamentablemente
en el crepúsculo de la incertidumbre
Cuando los arcos de una sangrienta guerra de cuerdas
cortan el aire como espadas violentas
y mi boca derrama la gota caliente de vino
como sangre viva que inunda
el cauce de la desgracia divina.
De las venas se desprenden
insultos fugaces hacia la terrible mortalidad
Muriendo cada día entre vientos oceánicos
Desesperanzado, cobarde alma
criando las constelaciones celestiales
que aplastarán el sin-nombre presente

**

Tiene la soledad sombra alguna
Ha vivido el hombre muerto
que solo conocí en su muerte
Cuando la espiga, una bala o la mentira
haga de mi piel un pez muerto en el litoral
acontecerá la fecha pasajera
donde olas se despiden sin razón.
Tendrá una vida más
aquél hombre que nunca juzgué
en el sueño de la muerte;
seguiré solitario con cada sombra inasible
que se escapa de mis manos….