la mesa – o fracción de ella

La mesa
con su color
y un poco de resfrío
verde con ganas de rojo
estrecha, tumbada
en el cuarto que nadie visita
justo esta mesa, o fracción de ella
babeando una sangre amarga
llorando las lágrimas de existir
con dos latidos sonoros
hechos de viejos testamentos
la mesa o alguna de sus cuatro patas
la tercera, tal vez, detrás del vínculo invisible
confiando que la cuarta y la segunda
la odian, la primera perdida
como la última oración de un libro
la mesa
lejos de la confabulación
incapaz de soportar ni un solo pelo más
reina del rectángulo inservible
verde a veces verificablemente vacía
la mesa donde llegaré a morir algún día.

Regresando…

 

 

Esto es una promesa

porque

cada palabra nueva está muerta

ya no existen motivos para defender

la vida como real

es mejor

dejarla caer en débil sueño

dejarla ahogada

inerte pez, hundida belleza

 

 

esto es una promesa

de retroceder hasta la apertura

condenar todo nacimiento

a innecesario esfuerzo

deja esa vieja cosa

sueña en silencio

para que cansar más a la historia

con otro sufrimiento

              u otra anécdota

 

 

esto es una promesa para morir con los años

dejar el aire a los que ven frutos

entre nada y nada, vida y muerte

sostener la vida como libro no leído

ser mosca desaparecida

                    como las cosas pequeñas

que vienen y van

               sin mucha atención