Títere del deseo

Miraba sobre mi cabeza

          no habían cuerdas ni hilos

alcancé por grandes muros alrededor

          no habían ni cercas ni calabozos

supuse que debajo existían espinas y precipicios

          no habían brasas ni torturas
 
 Interno titiritero del deseo

        soy preso de los caprichos de este momento

desconozco el por qué de las cosas

        soy libre esclavo de la decisión

respondo a lo que simplemente se manifiesta

        soy espectador que espera
 
 Después de todo, la gran masa de eventos

                 es un juego

esta estrepitosa sinfonía llega a su fin algún día

                 es oculto silencio

me entrego al desconcierto circundante

                 es absurdo chiste
 
¿A dónde más puedo ir?

Dos poemas como experiencia vivida

 

Si la luz jamás llega a penetrar
los rincones del corazón human torturado
Si el peregrino se pierde lamentablemente
en el crepúsculo de la incertidumbre
Cuando los arcos de una sangrienta guerra de cuerdas
cortan el aire como espadas violentas
y mi boca derrama la gota caliente de vino
como sangre viva que inunda
el cauce de la desgracia divina.
De las venas se desprenden
insultos fugaces hacia la terrible mortalidad
Muriendo cada día entre vientos oceánicos
Desesperanzado, cobarde alma
criando las constelaciones celestiales
que aplastarán el sin-nombre presente

**

Tiene la soledad sombra alguna
Ha vivido el hombre muerto
que solo conocí en su muerte
Cuando la espiga, una bala o la mentira
haga de mi piel un pez muerto en el litoral
acontecerá la fecha pasajera
donde olas se despiden sin razón.
Tendrá una vida más
aquél hombre que nunca juzgué
en el sueño de la muerte;
seguiré solitario con cada sombra inasible
que se escapa de mis manos….