un pelo de mi nariz

hay tantos momentos
la inercia los gana
casi todos

pero a veces
hay uno que escapa
cruzando el desierto
de lo rutinario

un momento único
por más banal que sea
se destaca

nos da esa sensación
de que vivimos
en exquisito
misterio

hoy
despegue un pelo
de mi nariz

común
levemente brillante
tieso

lo observé
lo contemplé

sí, eso quiero decir

esta vez

lo vi

 

 

Poemas

La nada que soy

 

 Haber pisado  esta tierra

               la fría superficie de roca inmemorial

conseguir mantener el inocente asombro

ciego en mis limitaciones, mirar y contemplar

                 algo tan antiguo y elaborado

haber tomado prestado esta sustancia de cuerpo

                 atravesar únicamente una vez

pasear por esta selva de formas, noches y temores

                 participar en lo que un día habré que dejar

ser solamente una vez–  hemos de existir sin entender;

aquí perdido en laberínticas ilusiones, mis falsedades

                  respiro en este pequeño rincón de la historia

                              esta pequeña cápsula de ignorancia

soy una presencia tan pasajera, pero en su fragilidad

                  estimo su incontenible fuerza

albergo un íntimo instante de luz

lentamente anochece el rumbo del pasado

                  mis huellas silenciosas

                              mueren sin resistencia;

con la intensidad de un grano de arena

                  me acuesto a mirar las sombras, el tiempo,

la nada que soy.

ARS POETICA

Pasivo encuentro

 

El resto está viviendo sus vidas

                 yo, reservado

             observo y cuento los actos

me alimento de los ecos

          me resbalo como sombra entre multitudes

contemplo el presente expirado,

                   embriagado con su monotonía

soy nada arbolada entre todo quehacer

         creciendo entre zumbidos de memorias

 

Regresó a casa con nubes de sonidos,

       sonrientes mis vellos de cada roce

con ese mundo agitado pero simple:

      
        tal como la llama fulgente

                azotada entre oscuridad y brisa

pero siempre en anaranjada calma

                                intocable ardor

 

Y duermo entre cada una de esas vidas

           despierto acompañado de silencio

reflejando los tonos fluctuantes

                           las imágenes ahumadas

             cristal del universo

 

Mirando el vapor del tiempo

                todo se mueve

y sin resistir,

            yo ya no aspiro por otra cosa

                                que el reflejo de este instante