recuperar la recuperación

habitacion_del_silencio

Quiero alejarme de la lejanía.

Quiero otra vez vivir
teniendo la capacidad para vivir

estoy convencido de que la desesperanza
aun no me ha convencido que la esperanza
no es posible

pero la espera es espesa pereza
y deja crecer una densa capa de ceniza

¡ya no me da risa!

pasar sentado aunque haya sol y azul
dando patria al destino en sombra y finitud

quiero aprender de memoria
lo que hace la muerte con los recuerdos

y finalmente deshabitar el pueblo de la palabra
para empezar a poblar la habitación del silencio.

 

 

Poesía Contemporánea

Mis ojos de pez muerto

OJos de Poeta

No he podido llorar
a motor caliente de rutina
llevo mi apariencia bruta de intelecto
recibo el cambio con dolor
subo al autobús con pestañas entreabiertas
mi sitio está decidido a ser cualquiera

no he llorado porque no sé si defiendo
o si estoy demasiado ocupado con el gris
de la ciudad somera;
mi llanto busca susurrar al vecino
como un viento inaudible pero frío –

comunica pero no habla de soluciones
arraigada en la gota siento la derrota
mis ojos serían una antología de fallas
tal vez no lloro para no recordarles
a estos pasajeros que todo es una trampa
que el dolor es inútil advertencia

me concentro en el libro
su elevación de la muerte y neurosis
me siento carne, piel y pulpo de mente
un cuerpo arrebatado por el símbolo
pero por debajo de todo
lágrimas de fuego,
plena llama de instinto
indómita sed de motín

mi ventana
salvaje obra de color
acepta mis ojos de pez muerto
miro con desasosiego la trivial
importancia del orden, la civilización –

sumido en los ojos de los otros
ahora veo estos pasajeros, fieles estatuas
en sensata postura ante la terrible e inmediata
posibilidad de un hecho sin precedente:

mis húmedas mejillas
 

Poesía Nihilista

espacios

Sombra y cielo

Una hoja
blanca
magnética
como un lago
agua que descansa
lejos
bien lejos
de las guerras nacidas
de diez dedos;
una suavidad
blanca
para pulir
el áspero rosto
de mi imperfección
leyendo
poemas sagrados
de sangre
textura de sanidad
que envuelve la locura
de cada noche;
un suspiro
blanco
para vivir
sin convicciones
ahí
aquí
allá
donde sea
que haya
cielo
abierto.


Poesía Siglo 21

entiérrame

vino y poesia

          Viví
salvajemente
insólito como el destino
de las nubes
y al fin, ya,
morí
con la conciencia
hecha trizas
por haberle robado
tanto vino
a los que tanto
lo ocupan
en los últimos
días
de la tierra
fugaz.
 
 

poesia contemporanea

Inventado una mañana

Modern Acrylic Abstract painting

La sombra
cubre cada movimiento
llueve
pero no hay
gotas
nadie
sale por las calles
por miedo de morir
de tanta luz
fue lógico
entonces
identificarse con
las sombras
con lo que sucede
pero no se percibe
fue natural
vivir
porque
no queda otra;
nos acostamos
no para la orgía
sino para sentir
el manto
intangible de oscuridad
sobre nuestros pechos
desnudos,
sepultados
a la espera
del noticiero matutino
que nos revelaría
alguna razón para vivir.

poesía contemporánea

Intervalo

sentimiento existencia

Y este dedo
que se desliza
debajo del ojo
sintiendo la masa
de piel
como una tierra
hecha de carne
todo es todo
hay que cerrar los ojos
cerrar los ojos
para tenerlo todo
cae de mi frente
el sudor frío
de un doloroso éctasis
si no es santidad
debe ser
una corriente
emanando de
los vientos primordiales
que zumbaron
entre los hemisferios
de la primera noche,
hay que cerrar los ojos
y sentir
la carne con su sangre
la música con su vino
la vida con su muerte
todo con todo
a las orillas
de un silencio.

Mi Ventana

Mirar afuera era la única tranquilidad que podía cosechar dentro de mi angustiosa convicción de que el mundo era viejo, inútil y testarudo. Mirar a través de la ventana que se va nublando con los añejados cansancios, las trepadoras inercias que tapan el invisible del vidrio y ahogan el fragmento del momento con su inexorable oscuridad. Mirar las hojas salvajes bailar al tempestuoso ritmo del viento, sorprender a un insecto en su vuelo errático y absurdo, o quizá, ver humedecerse las partículas de atmósfera con el acercamiento de una feliz tormenta. Existía ahí afuera algo sublime y encantador, algo ajeno a la repetición de apagados pensamientos; dirían otros que estábamos envueltos por un sueño que nunca podremos acceder o entender– nuestro territorio se limita a la cruda realidad de lo ordinario. Con los años de mirar y mirar, el cuarto se tornaba cada vez más insustancial y lo que había afuera era lo único merecedor de atención y dedicación. ¿Estaba buscando algo inmortal, algún gozo inmaterial que me haría olvidar la monotonía de mi desgasto? Las respuestas siempre son incompletas y casi innecesarias, porque la misma naturaleza del universo es inseparable del misterio, la incógnita reinará sobre las ciencias y filosofías por el resto de la historia. Así que yo solo veía, veía las gotas del sol que visitaban en intervalos de éxtasis. La nubosidad de recuerdos me guiaba por el crecimiento de un arbusto que hoy día era un árbol completo: el cambio era la melodía de este sueño, el que reside dentro del cuarto y el que se desenvuelve al otro lado de mi solitaria ventana. Porque al fin y al cabo, ambas esferas son tan deleznables como un sueño pintado por el aliento de ángeles subterráneos. Mi función si acaso se limitaba a contemplar ese largo drama que surgía espontáneamente afuera de mi ventana y dentro de las paredes de mi pasajero cuarto…