poema blanco

Perdóname
pero me confundí
creí que los días eran
tabernas con barra libre
donde todos pasan fumando
y yo tomo mis cervezas
mientras leo el obituario
de mi pensamiento,
perdón, de veras
creí que el sufrimiento
era el pan de todos los días
del cual todos comen
pero siempre quedan con hambre,
no lo hago al propio
pero me enamoré salvajemente
del absurdo
besamos vulgarmente en público y ella
me masturba ahí mismo
haciéndome regar poemas blancos
en los pies de tu rutina
 
 
 
 

poemas del nihilismo

entiérrame

vino y poesia

          Viví
salvajemente
insólito como el destino
de las nubes
y al fin, ya,
morí
con la conciencia
hecha trizas
por haberle robado
tanto vino
a los que tanto
lo ocupan
en los últimos
días
de la tierra
fugaz.
 
 

poesia contemporanea

Las últimas horas

Eran las últimas horas 

     de los últimos días

y el dolor del porvenir

      engendra

           los versos fatalistas

de un hombre desmesurado

     entre volcán y volcán

       acabaría relatando 

           el por qué del dolor

el por qué no del morir