Mis ojos de pez muerto

OJos de Poeta

No he podido llorar
a motor caliente de rutina
llevo mi apariencia bruta de intelecto
recibo el cambio con dolor
subo al autobús con pestañas entreabiertas
mi sitio está decidido a ser cualquiera

no he llorado porque no sé si defiendo
o si estoy demasiado ocupado con el gris
de la ciudad somera;
mi llanto busca susurrar al vecino
como un viento inaudible pero frío –

comunica pero no habla de soluciones
arraigada en la gota siento la derrota
mis ojos serían una antología de fallas
tal vez no lloro para no recordarles
a estos pasajeros que todo es una trampa
que el dolor es inútil advertencia

me concentro en el libro
su elevación de la muerte y neurosis
me siento carne, piel y pulpo de mente
un cuerpo arrebatado por el símbolo
pero por debajo de todo
lágrimas de fuego,
plena llama de instinto
indómita sed de motín

mi ventana
salvaje obra de color
acepta mis ojos de pez muerto
miro con desasosiego la trivial
importancia del orden, la civilización –

sumido en los ojos de los otros
ahora veo estos pasajeros, fieles estatuas
en sensata postura ante la terrible e inmediata
posibilidad de un hecho sin precedente:

mis húmedas mejillas
 

Poesía Nihilista

como tú y yo.

Siempre fue parte de todo

entera partícula

él era un hombre vivo y mortal

valiente y cobarde

contento con su pequeño rincón

común hermano de las noticias

era

al fin y al cabo

uno más

una partícula íntegra

respirando

dejando el tiempo hacer lo suyo

pues era un hombre

de piel y sueños

capaz de asombro y aburrimiento

un colmillo feliz

y una barba espesa

era aquél

una figura más que jugaba

reía de las nubes

lloraba, como otros, en las noches

era, al fin y al cabo,

como tú y yo.
 

 

Poesia nihilista