aumentan los violetas y los rojizos


Corre destrucción
 

antes de que sea muy tarde 

techados están los temores 

y los vientos huelen a melancolía 

llega el fin de una era 

el fin de todas 

ajústate el cinturón 

vacía los sueños 

corre a la punta 

al final de una trayectoria confusa 

moviliza las legiones de verbos 

como el catastrófico hábito de planear – 

las burbujas del vino 

las burbujas de la existencia 

se estallan… se fugan 

tensiones se van disminuyendo 

el agua de un mar sin nombre 

envenenando el continente desconocido 

corre, destrucción 

despliega todas tus flotas 

arranca el motor del sinsentido 

aumentan los violetas y los rojizos 

anochece paz, ahóguese la multitud 

la lengua está fría 

la voz no tiene dirección. Ven, 

destrucción, 

es hora.

Sentir el sinsentido

 

 

Nuestra corta existencia

      se acorta con cada nueva palabra

     elogiada en la punta del lápiz

se encoge el desfile de formas

     con la longitud de otra ambigüedad formada

y, aun así, podría seguir repitiendo en cada nación

                    cada lengua

el canto de mi desesperación

          repitiendo las agonías

declarando entre húmedas orgías

                el himno de la noche antigua

                “estoy solo y voy a morir”

irreducible aspecto de la mortalidad

      entre los hermosos cadáveres

                        que ríen, celebran y viven el día –

 así vivo también, pero moriría

         al final de una interrumpida oración
haber vaciado un sinsentido de sustantivos

             al hueco podrido del universo

 

ARS POETICA