paradero

poeta de la calle

Las noches
son
mis últimas palabras
el mirador
donde
veo la avalancha
venir
ahí
mi último rezo
antes
de la bifurcación
dos ojos
mirada fija
a lo cósmico
los dedos
toqueteando
con indiferencia
el
devenir.

 

 

 

Poesía Nihilista

Suele suceder

poesia nihilista 

 

Era una de esas noches,
una más entre todas las noches
tantas veces envolviendo la acostumbrada monotonía
de los hábitos
tantas agonías bautizadas con nombres y apellidos
de los que existieron para nunca más existir
y yo sentado aquí viviendo otra noche
de una sutil transparencia
casi inmóvil, cuando se espera que sea día
solo para que luego esperar
alguna otra noche
y en ese ciclo de irrelevancia
me siento aquí como muchas otras veces
sabiendo que nada nuevo va a suceder
por lo que miro la renovable crudeza
con la que se repiten todos estos objetos
resuelto a vivir con las triviales concupiscencias
del Destino.

Voces vespertinas

 

Tienen que ser escuchadas

las voces nocturnas y solitarias

órdenes de la más profunda caverna

cada momento que un ogro ojo despierta

tiembla, se endurece y grita

como a la luz primera del nacimiento

         ‘quiero ser rescatado

                 a donde estoy’

entonces esa criatura loca como un poeta

pronuncia incoherencias extrañas

                      perplejas reflexiones

hay que escuchar las voces

                                 las noches

                       las pausas

       y cuando todos despertemos:

vibrarán los delicados tonos de un suspiro
o llegará a reinar el pánico de un cataclismo?

Mirando atrás

 

 

Se trataba de una recurrente tristeza

            al nunca poder pertenecer

a la bella ignorancia de vivir

                 sin razones ni justificaciones

 

En las noches cansadas

       sentía la posibilidad

de inagotables realidades 

 

Un terreno vasto sin constitución

                un juego de la imaginación 

 

Seducido por el curso de las estrellas

      terminaba exiliado del sendero común

              regreso imposible a la cueva de los dormidos 

 

Recorriendo los peligros desconocidos

               entre cordilleras del pensamiento

pisando lodos vírgenes

                    captando horizontes inefables

 

Miraba atrás – que lejano estaba todo.