cuatro paredes

ephemeral existence

Enséñame el secreto
para alivianar el peso
de las cadenas azules
de la percepción

enséñame el truco
para olvidar
las cuatro paredes
del tiempo

enséñame la alquimia
que desfigura el recuerdo
dejando infinito fondo
en cruda transformación

enséñame el mantra
con que ahogas
la voz que repite:
vas a morir – para que seguir

enséñame la sabiduría
de no reconocer nada

enséñame esa ceguera
con la que cruzas
la cuerda que cuelga
sobre la absurda nada

enséñame un arte
para pintar este sueño
como algo más que
un efímero delirio

Poesía Existencial

la purificación

Existencia Verde


Quisiera secuestrar el
por qué
y hacer llorar la pureza del instante
por la pérdida de su fiel déspota,
hoy nada pasó
no hay eventos que contar
ni
inventar
solo quedan las percepciones
enjauladas en la lesión de una mente
que aun cree ser nube
o un rayo de sol
atravesando un prisma de sueño,
las carreteras
no tienen color
huelen si acaso a futilidad
ese tramo imposible
entre
aquí
y la euforia
pero he de seguir algún día
caminar esas calles
en busca de la evolución del símbolo
cuando la palabra se pueda sentir
tocar
como el pómulo mismo de
existencia.

 


Poesía Existencial

escena absurda

absurd scene

Personajes:
          yo
 
 

          el cielo
 
 

Escenario:
 
 

          la percepción
 

 

 
 

yo: a veces soy yo
 
 

          solitario
 
 

          en la concha de tu azul
 
 

el cielo: (en silencio, consternada
 
 

          reflexiona en nubes
 
 

          y cuestiona en vientos)
 
 

yo: espero a diario tu muerte
 
 

          cuando las venas de luz se secan
 
 

          y te vuelves cadáver negro
 
 

el cielo: (en silencio, impenetrable
 
 

          esconde su tez negra detrás de una iglesia
 
 

          su torso emplumado con nubes delgadas)
 
 

yo:  a veces pienso que estoy yo encima de ti
 
 

          eres la copa de donde
 
 

          se embriagan los sueños
 
 

el cielo: (en silencio, expresa simpatía
 
 

          al teñirse de alba)
 
 

yo: me pregunto si sabes fornicar
 
 

          con las luces en tu cenit  
 
 

el cielo: (en silencio, expone su pezón de sol
 
 

          y decide permanecer desnuda el resto del día)
 
 

poesía moderna

Lo que nadie vió

Una anatomía del tacto 

o que se desliza por su espalda 

lo que no llega a sus nervios 

desconoce 

los ensueños que se desenvuelven 

ajenos a la percepción. 

Cuando volví a ver atrás 

– para saber que sucedía – 

ya todo había pasado 

y mi gozo no pudo ser mayor: 

el mundo vivía sin mi  

era libre y nadie ni nada 

             sabía mi nombre.

Un éctasis insensato

cosmos domo

 

 

El miedo y la inseguridad pueden ocultar la inspiración

     construyen murallas alrededor de pequeñas alegrías

y cuando la rutina se une a sus fechorías

regresamos al lodo, nos revolcamos como lombrices

        dejamos el devenir correr,

nace la servidumbre al olvido – conocemos la sombra del silencio

    hace tantos años inventamos el milagro del asombro

ilimitadas realidades habían en un juguete o el vuelo de una ave

    cuando la vibración de cada percepción nos revelaba

la divinidad no-escrita de cada segundo, como discípulos del encanto

 antes que el aprendizaje aburrido, la brutal repetición

          nos convirtió la existencia en algo trivial,

común entre hordas de humanos,

   indiferentes a la poesía de la piel,

        indolentes al brillo de los astros

          apáticos al arte de la respiración

inasible vapor de la imaginación

    exploradores incansables de riquezas perecederas

incapaces en la producción de una sola lucidez

   al nunca trasmutar el bullicio de los días

al tacto embriagado de un poema:

 mucho menos al éctasis insensato

del un baile enloquecido y solitario ante el domo del cosmos.

La historia de la eternidad

Entra un pensamiento

    Su origen es incierto,

pero ha entrado al núcleo de este instante

    y llena este irrevocable momento

 con la substancia de una suspirada realidad.

 

 Se va.

   Los ojos miran sin esfuerzo

      Capturan el reflejo de una luz

despojan la sombra del vacío

   y transforman este segundo en:

                           percepción.

 

 Escuchas las manos del reloj;

    se repite el sonido de cada pauta

un latido por cada descanso de la aguja

               agrega un grano de polvo

 

al ponto sin fondo, llamado: Tiempo.

 

Se anuncia el recuerdo

      la visita a un rincón casi olvidado

se hunden las puntas de cada nervio

        penetras la nube de la memoria

el fantasma del ayer, vive sigilosamente;

                luego: se va.

 

Llegan las cosas y parten, se dividen

            se separan en hilos que ya no alcanzamos

regresan gemelos de hábitos una vez desistidos,

          nacen cambios para nuevas incógnitas.

 

Lenta,  deslizante se forma la eternidad.

        No excluye lo fútil, recoge todo,

cada migaja de sentimiento, colecciona 

          el aburrimiento, la soledad, el recuerdo,

se nutre con las vidas de insectos y humanos,

            seduce todo a tomar una pequeña porción

 de su,

     inmensidad.