Un éctasis insensato

cosmos domo

 

 

El miedo y la inseguridad pueden ocultar la inspiración

     construyen murallas alrededor de pequeñas alegrías

y cuando la rutina se une a sus fechorías

regresamos al lodo, nos revolcamos como lombrices

        dejamos el devenir correr,

nace la servidumbre al olvido – conocemos la sombra del silencio

    hace tantos años inventamos el milagro del asombro

ilimitadas realidades habían en un juguete o el vuelo de una ave

    cuando la vibración de cada percepción nos revelaba

la divinidad no-escrita de cada segundo, como discípulos del encanto

 antes que el aprendizaje aburrido, la brutal repetición

          nos convirtió la existencia en algo trivial,

común entre hordas de humanos,

   indiferentes a la poesía de la piel,

        indolentes al brillo de los astros

          apáticos al arte de la respiración

inasible vapor de la imaginación

    exploradores incansables de riquezas perecederas

incapaces en la producción de una sola lucidez

   al nunca trasmutar el bullicio de los días

al tacto embriagado de un poema:

 mucho menos al éctasis insensato

del un baile enloquecido y solitario ante el domo del cosmos.

Dos poemas como experiencia vivida

 

Si la luz jamás llega a penetrar
los rincones del corazón human torturado
Si el peregrino se pierde lamentablemente
en el crepúsculo de la incertidumbre
Cuando los arcos de una sangrienta guerra de cuerdas
cortan el aire como espadas violentas
y mi boca derrama la gota caliente de vino
como sangre viva que inunda
el cauce de la desgracia divina.
De las venas se desprenden
insultos fugaces hacia la terrible mortalidad
Muriendo cada día entre vientos oceánicos
Desesperanzado, cobarde alma
criando las constelaciones celestiales
que aplastarán el sin-nombre presente

**

Tiene la soledad sombra alguna
Ha vivido el hombre muerto
que solo conocí en su muerte
Cuando la espiga, una bala o la mentira
haga de mi piel un pez muerto en el litoral
acontecerá la fecha pasajera
donde olas se despiden sin razón.
Tendrá una vida más
aquél hombre que nunca juzgué
en el sueño de la muerte;
seguiré solitario con cada sombra inasible
que se escapa de mis manos….