Rojo

 Es el pincel
cada pelo negro con su punta
pinta las corrientes de mi sangre
es un fluido similar a electricidad roja
un movimiento en grandes ochos
como altas pirámides de fuego 
que atraviesan mil años de historias dibujadas
y la tinta de toda moral se evapora sobre,
enteramente sobre el papel del agua
el agua que contiene en su profundidad
una esfera pedregosa que todo ser consciente
vislumbra desde las alturas de la soledad:
el origen de los grandes misterios del pensamiento

 
En el recorrido envolvente de la sangre
está la biografía de cada religión
existen las bases de nuevas ciencias
reina suprema la omnisciente duda
origina la paz del asombro inagotable

De la atmósfera de ríos rojos
proviene la sed del deseo
los sueños se ahogan en silencio
se escucha la música de la muerte
la noche recupera su voz…

 

 

 

Cenizas de cada metamorfosis

Vivimos en las cenizas de cada metamorfosis
cada transformación, cada destrucción, cada muerte
nada sobrevive el cambio y la avalancha del tiempo
construye sobre las ruinas de todo lo que una vez existió
Espejismos… quimeras… ensueños…
de cada forma que nace nos cautivamos
olvidamos que se avecina su tumba
el placer consiste en olvidar lo perecedero

Amantes de la mortalidad
bestias cosechando el cambio
hedonistas explotando la frágil llama
que vacila entre ráfagas letales
el ímpetu irracional de nuestra civilización
embriagadas locomotoras sobre el precipicio
de un abismo insustancial

Los brazos de Shiva
meciendo pueriles criaturas
mientras su bostezo
aniquilalos restos de esta mundial fantasía

Laberintos de piel

Hay un laberinto de piel
envolviendo la pureza del vacío
Hay volúmenes de células
que visten la transparencia total
La conciencia es una bestia insaciable
es un espejo sin contenido
Es la búsqueda por rellenar
              barriles y cofres
con el velo de un humo espiral
Son las noches con soles lejanos
son franjas de tiempo y dolor:
es un baile ciego en la oscuridad.

La voz del vacío

 

 

Nacimos – morimos

en medio de una ilusión

que nos envuelve con sus formas engañosas

                 objetos efímeros

Nosotros, hijos de fábulas mitológicas

podemos morir engañados

como hombres que vivieron

                        en el centro del universo

sin saber de galaxias y vacíos

      o aquellos que tenían muchos dioses

                          falsos

¿Pero nosotros tenemos al fin el verdadero?

     

           ¿Creemos en la ciencia?

Conquistamos el desorden

          el caos aterrador

abolimos el imperio de la naturaleza

               ¿y somos más felices?

 

 

En medio de una vertiginosa ilusión

             nos aferramos a un hilo de agua

– miedo de perder lo conocido –

              por más desdicha que traiga,

no podemos soltar el mundo.

 

 

La nada gobierna el mundo

      ese espejo que todo refleja

               pero nada conserva;

el mundo desaparece de todas formas

todas formas desaparecen en el mundo:

            solo queda un vacío

un silencio eterno penetra todo,

                   lo que muere

     lo que está por nacer.

Besando el Devenir

Si fuera posible besar por una era

una década, el cuarto de hora

perderse en la locura del olvido,

en la reencarnación del presente,

si nuestra mano alcanzara el centro

donde todo esta quieto, y el resto

gira sobre su eje, ahí hundidos

lejos de la aniquilación del tiempo.
                               Si un beso

                                     como sol total

                                     nos rescatara de esta confusión

                                     los labios tibios de la convicción

                                    el amor húmedo de la trascendencia

                                    el gemido eufórico de una revolución

 

El beso que lo cambió todo.

 

Los ojos vendados con párpados

un oscuro silencio apasionado

y secos, labios malentendidos

se parten para el contacto físico

                       con la nada

                            con lo que no vive ni muere

                                 con el vacío que nos sostiene.

La muerte de los siglos

Los siglos han muerto
Hemos cosechado, con feliz vanidad
la putridez de una ilusión
una desesperada hazaña
en busca del sol perdido
la fiebre, fría y fatal
la enfermedad de una angustia
el callejón del loco capaz!
Es la historia del ciego muerto
el ascensor de corazones torturados
la melancolía de la monotonía
la tiranía del tiempo
La torcedura del árbol bajo océanos
¿Qué ha quedado?
Ya nada existe, el tiempo se ha detenido
Se respira el otoño del tiempo perdido
Periodos y ciclos
Ciclos y obeliscos quebradizos
Los siglos han muerto, el desierto humano
Agorafobia y rocío del alba
Gotas de un miedo intocable
La interminable manifestación
Los siglos en decadencia, canta el anochecer
Es el momento para olvidar,
nacidos mortales
la esquina de la niñez, el suelo sucio
las manos gordas y arrugadas
El ocaso de todos los caminos
el fin de la historia

Tres poemas sobre la Muerte, la Vida y la Profundidad

 
¿Será hoy?
A la hora de la pesca
cuando almuerzo
o en media siesta;
Porque vivo en el ambiguo
sentido de la palabra:
         sueño
Y morir representa
acostarme sobre una cama
de piedras redondas y claras
Soltar la existencia
cuando el péndulo
de mi corazón,
sin razón,
se detenga sin consultarme.
 
 *****
 
¿Por qué vivir?
 
Cuando el mar
quieto y atento
vive consciente
en su profundidad
la grandeza visible
es el silencio transparente
 
Vacío el pensar
Sentir el movimiento
Visión que se atreve
captar mortales horizontes
Respirar la incertidumbre
del nunca saber
 
Y la tierra
húmeda y fría
sosteniendo sabiduría
habla el viento:
 
Deja todo atrás
y Todo encontrarás
 
  *****
 
Mírate hombre
ese superficial gozo
que se entierra
entre los escombros,
          esa soledad
de la incertidumbre
 
Mira, hombre de negocios
él, de ideas filosóficas
aquél, que ama obsesivamente
todos los soldados perdidos
nosotros, fuentes de pereza
¿Cuál de nosotros
               frente al espejo
conoce la claridad
              el corazón espiritual
donde yace lo profundo?