Presencia original

 

 

Ya no hay más formas
    cuando se olvida que existimos
    nace una corriente que cruza
    enteramente por la infinidad del tiempo
    por la eternidad de la materia
se puede rozar la más distante partícula
                       de polvo
como la zona más profunda del
                       átomo partido
la vieja civilización de moléculas
             vibran adentro
como recién nacido el universo
    la alba radiante del primer contacto
con el fuego del caos benévolo
 
De las infinitas posibilidades de formas
    conocimos una
de las miles de eras
    vivimos esta
pero somos todo lo que una vez fue
   somos todo lo que guarda
               el porvenir.

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En el gran final

 

Horas y montañas radicaban adentro

lejos de la rutinaria información

era un sueño clavado en cristal de noche

semejante al dolor de una vela apagada

era una oscuridad que brillaba con ideas

flotante microorganismos propagándose en aire 

 

repercutía lo que todos sabían

            pero nadie admitiría

la basura negra del hombre

            ya no merece el mundo

seres destruidos y apagados

en una gran ola de caos
 

vivirán nuevamente en paz los hijos del mar

y los cantos de la selva

 

con el progreso de la objetividad

descubrimos la total relatividad del subjetivismo

cada cabeza obedece su indomable deseo 

 

crece la amenaza de un terremoto que nos consuma

cuando el sol se apague para los avaros

en ese fulminante instante antes de la despedida final – 

 

un diminuto camarón pisa el fondo del océano

afuera crece lentamente cada hoja de monte.

 

 

 

ARS POETICA

La voz del vacío

 

 

Nacimos – morimos

en medio de una ilusión

que nos envuelve con sus formas engañosas

                 objetos efímeros

Nosotros, hijos de fábulas mitológicas

podemos morir engañados

como hombres que vivieron

                        en el centro del universo

sin saber de galaxias y vacíos

      o aquellos que tenían muchos dioses

                          falsos

¿Pero nosotros tenemos al fin el verdadero?

     

           ¿Creemos en la ciencia?

Conquistamos el desorden

          el caos aterrador

abolimos el imperio de la naturaleza

               ¿y somos más felices?

 

 

En medio de una vertiginosa ilusión

             nos aferramos a un hilo de agua

– miedo de perder lo conocido –

              por más desdicha que traiga,

no podemos soltar el mundo.

 

 

La nada gobierna el mundo

      ese espejo que todo refleja

               pero nada conserva;

el mundo desaparece de todas formas

todas formas desaparecen en el mundo:

            solo queda un vacío

un silencio eterno penetra todo,

                   lo que muere

     lo que está por nacer.