y ahora

Testaruda muerte  

de la geografía nunca encontrada 

respiro profunda debacle venidera 

acontece el nido puro 

originando las agujas del reloj 

la dinámica de un espacio descoordinado 

respiro con las heces y el hambre 

humano llamase alguna vez 

tener cuerpo pero no ubicación

cuesta 

     cuesta arriba 

cuánto cuesta 

obligatorio precio de la tachuela 

donde sentamos los niños 

¡aprendan a sufrir como nosotros! 

del vaticano llegan las melodías de ángeles 

del hinduismo se escuchan los murmullos del incienso 

del paleolítico se suman los humos del extinto fuego 

uno tras uno, caen 

con semejante cárcel ontológica 

para qué sobrevivir con la historia, u otra cosa.

cuanto más

 

 

Choque,  ¿existiré?

en un mediodía ártico

las caras, atardece el continente

madre, ¿qué son las noches?

ayer salí por tantas calles

habían tantas nubes

caballeros, ¡ya no puedo competir más!

el pie izquierdo me duele de tanta cárcava

oye, quién cae primero al fondo

ahóguense máquinas de piel

para cenar el hielo del seno

solitario como el impaciente cáncer

de una medianoche antártica

exhausto, ¿resistiré?

con el eje del planeta

que atraviesa justo medio

      de mis entrañas

duele, dolor planetario

cada segundo gira,

produciendo el dolor

de un orgasmo arrepentido

un éctasis malgastado   

¿dormirán? aquel amigo distante

los indígenas que nunca llegan a visitar

acostado, porque las últimas horas de los respiros

son gotas armoniosas de tregua

antes y por el después

justo aquí he de quedar .

Matonismo

matonismo

Para el poeta lengua
es aun plastilina
para el discipulante
yeso tieso

dado las circunstancias
existen las circuncisiones
continuas del obelisco
hablado

la legenda es el diccionario
el acertijo se escribe
sin sintaxis sin
chófer

no es capricho
cronométrico
si no juego serio
del maratonista sin piernas .

en la poética ciudad

 

 

Permanezco en el capullo de abundante privacidad

las textura espumante del pensamiento

               ¡muévete cabrón!

en las delicias de un oscuro sentimiento dominical

envejece la piel a párpados del reloj

                ¡a la mierda!

con los húmedos relámpagos de aquella tristeza

vibra en humo la vecina nostalgia

                ¡me pisaste idiota!

tanto la música y el desorden enriquecen

las fructíferas venas de mi recorrido

                ¡detente, esta es mi parada!

coloquialmente colocando los adjetivos

sobre el manto del vaivén de rosarios

                ¡suelta mi billetera, ladrón!

porque el lustre de cada minuto

es sinónimo de la más pura poesía

               ¡aléjate comadreja!

así en el caótico zumbido metropolitano

trato cada cosa con su merecido nombre.

todo nace absurdo

Que soy uno de muchos  

muchos yos que fueron y serán 

los mundos que pueden haber 

por la increíble plasticidad de la energía 

cuantos universos y seres hubieron 

cuantos sueños inimaginables nacerán 

todo nace absurdo 

siendo en su fugacidad 

portador del tiempo 

siendo en su cansancio 

hijo de grandes eternidades 

nada basta 

es insuficiente ser humano 

un elogio al que se detuvo 

pensó, sintió, abismal incertidumbre

 la lenta muerte de una vibración 

todo nace absurdo 

aspecto oscuro de la beatitud 

fragmento sucio de la infinidad

dejo hoy de ser hombre 

para unirme con la oscilación de los dioses negros 

vacío entre franjas de luz

 potencial 

  posibilidad 

    alcance al ambiguo

vida eterna sin ojos

demencia por los corredores de la sustancia.

aumentan los violetas y los rojizos


Corre destrucción
 

antes de que sea muy tarde 

techados están los temores 

y los vientos huelen a melancolía 

llega el fin de una era 

el fin de todas 

ajústate el cinturón 

vacía los sueños 

corre a la punta 

al final de una trayectoria confusa 

moviliza las legiones de verbos 

como el catastrófico hábito de planear – 

las burbujas del vino 

las burbujas de la existencia 

se estallan… se fugan 

tensiones se van disminuyendo 

el agua de un mar sin nombre 

envenenando el continente desconocido 

corre, destrucción 

despliega todas tus flotas 

arranca el motor del sinsentido 

aumentan los violetas y los rojizos 

anochece paz, ahóguese la multitud 

la lengua está fría 

la voz no tiene dirección. Ven, 

destrucción, 

es hora.

Repetición y el caos

caer en una dulce ironía

contento de sufrir

eufórico de esta constante monotonía

— es este el discurso del contemporáneo —

es una notable hazaña

crear una civilización de hambre

hambruna por la belleza

inanición y agotamiento

carentes de la gota sagrada

¿cómo la llaman? – pasión

arrasamos los árboles y la sorpresa

escribimos ciencias, escondidas melancolías

porque hace un tiempo el universo era

muralla

intransitable piedra;

pero qué estoy hablando

no es oportuno tener que repetir

todos los días, las mismas cosas

encallecer los ojos y ver solo objetos

relaciones, tal vez coincidencias

mira hijito,

somos es último escalón de la evolución;

pero hombrecito, dice la desnuda verdad

estamos al fondo de un precipicio

dulce ceguera, quién quería admitirlo.

Los hechos de una noche

A lo lejos

todo se ve

como una silueta

ante la luz de una rosticería

sombras que pretenden ser hombres

anaranjados que suelen ser cigarrillos

ya que, por alguna razón

dejan las luces del primer piso

encendidas

el pavimento es plateado

negro está el cielo

ante la fosforescencia tenue de ciudad.

Mientras me muerdo las últimas puntas de mis uñas

camino unos cuantos metros

(no sé cuantos, pero todo se puede medir en metros)

paso por dos botellas

una amarillenta, pero no es mostaza

es algún espray para el pelo

la otra es rojiza, pero no es kétchup

es una bebida como el Hi-C pero alemán o europea

luego me acerco a ese lugar que nos gusta llamar “fantasía”

es un bar equis, cerca de la casa

con atmósfera fantástica

la bicicleta queda acostada contra el 45

su asiento, me di cuenta ahorita, dice logic

“lógica” en inglés, y mire usted

no dice ahí mismo en la pared

Logic, con un signo de interrogación.

A lo lejos, una luz verduzca

suele ser un semáforo peatonal

     una señal

¿para el desenfreno?

Al ingresar al bar o ‘lounge’

pido una cerveza por ser lo más barato

no ocupo más porque estoy bastante ebrio

pero la inercia de mi; ¿reconcilio?

mi mundana nostalgia

exige un desahogo continuo

una anécdota más, entre más ambigua mejor

Vivaldi resuena en mis oídos, ya que traje

mi propio iPod, ¿No estoy prostituyendo la poesía?

Al fin me atrevo a mirar alrededor

qué esperan ver, milagros o groserías

nada, bullicio, reflejos, deseos, cansancios

humo, cigarrillos, carcajadas inauditas, voces

candelas, miradas extrañas, brindis, cervezas

locura y un cierto amor a la entrega del momento.

Tengo que perderme un segundo de este baile sentado

para ir al baño, orinar, veo esa cerámica lista

para el chorro de cualquier hombre, me detengo

y digo en voz alta, yo soy cualquier hombre

pues orino, y salgo sonriendo.

Cuando regreso a mi solitaria mesa, la cerveza

fría y venenosa

hace de las suyas

¿cuál estación de Vivaldi es esta?

¿ cuál efímera noche llamaré ayer o anoche?

Me tomo el pulso y esta descansado

confieso que me da cierta pereza ver gente

esos ebrios sin poesía, esos delincuentes

de la intoxicación.

Por supuesto, con esta última línea

me volví loco junto a Vivaldi

y es posible que me dejé llevar

donde la locura no tiene límite

entonces surge en mi el afán a la objetividad

detengo mis rebeldes impulsos,

respiro profundo

¿Qué veo?

Estoy sentando contra la pared

a mi izquierda cuatro mujeres fumando (cigarrillos)

a las once, se sienta una pareja recién llegada

a las doce, dos hombres mayores (que yo) con anteojos ambos

a la una, un hombre va al baño

a las dos, dos hombres y una mujer cansados pero no ebrios

a las tres, sanguijuelas buscando coito

a las cuatro, y cinco,  nada, el resto es pared.

Por alguna circunstancia no notable

cambié la música y ahora escucho rock

desgraciadamente tuve que ir al baño en esos momentos

en ese momento de ímpetus hice girar mi pene de forma inadecuada

lo que resultó que mi jeans terminaran notablemente marcados

con esos líquidos, que no tienen otro nombre: orines.

Regresé a mi solitaria mesa a relatar este relato

un hombre de pelo largo hace un baile extraño

exclusivamente justo al frente mío

pero luego se va con una sonrisa

¿se están burlando del poeta borracho?

De todas maneras, tenía que cruzar mis piernas

para poder secar esos indeseables orines

cambié la música al que dice,

“es el siglo veintiuno, es el siglo veintiuno”

estoy vivo.

Algo dice adentro que debo irme,

no sé qué hacer.

Una más de mis canciones, una más

aunque esta vela enfrente fluctúe

y me voy – vivo cerca

estoy cerca,

          esa fantasía

                  ese sueño,

                      ser libre,

                             ser total,

                                 ser uno

                                         ser feliz,

está cerca.

Poemas Nihilistas

La espera

Para empezar un fragmento 

me gustaría citar 

          otro fragmento 

dice:   

          Dame una gota más 

          de esa dulce incertidumbre 

          solo se nutrirme de lo ambiguo

 

Me quedé esperando, 

al despertar con penas 

logro abrir dos párpados 

(hechos de piedra meteorológica) 

dulcemente quedarían 

cerrados, creando puente al sueño 

resisto y sigo esperando 

“se me acaban los días” 

el instinto de muerte 

pero igual sigo esperando 

termino de trabajar 

ejercito algunos músculos 

regreso al orgasmo inagotable del comer 

pero aun así, sigo esperando 

para las diez de la noche 

cuando la botella de vino espumante 

se hace inevitable 

miro arriba – alguna estrella 

al frente – a una calle 

abajo- una colilla de cigarrillo 

una, dos, tres, cuatro
copas, 

algo adentro se embriaga 

pero miro con vista muerta 

y formulo: 

   ¿Qué estoy esperando?
 


Poemas Nihilistas

Finis

 

Vivir y morir

 entre

un siglo más sin moralidad

un milenio más sin religión

una tierra más sin sobrevivientes

un vacío y una nada

entre cosas y aburrimiento

conviviendo con asombros y contorsiones

la vida . . . hoy

cae como la capa de un hombre insignificante

es el escudo de un hombre derrotado

la muerte . . . ya aquí

es una marea sin fin

un revoltijo sin color

la Nada y el Todo

juntos y solitarios

nuestra casa y nuestra tumba.