en la poética ciudad

 

 

Permanezco en el capullo de abundante privacidad

las textura espumante del pensamiento

               ¡muévete cabrón!

en las delicias de un oscuro sentimiento dominical

envejece la piel a párpados del reloj

                ¡a la mierda!

con los húmedos relámpagos de aquella tristeza

vibra en humo la vecina nostalgia

                ¡me pisaste idiota!

tanto la música y el desorden enriquecen

las fructíferas venas de mi recorrido

                ¡detente, esta es mi parada!

coloquialmente colocando los adjetivos

sobre el manto del vaivén de rosarios

                ¡suelta mi billetera, ladrón!

porque el lustre de cada minuto

es sinónimo de la más pura poesía

               ¡aléjate comadreja!

así en el caótico zumbido metropolitano

trato cada cosa con su merecido nombre.

Por tercera vez

Me senté por tercera vez

donde hace mucho

consideré entender

la eternidad

escuché de nuevo

el paso del reloj

sentí adentro el pasar

el pudrir

un átomo consumiéndose

con el paso de la aguja

pero la eternidad

no la volví a encontrar –

¿estaría embriagado

cuando pensé

que la vida es simplemente el proceso

donde percibimos

las cosas que hemos de dejar atrás,

estaba ya loco cuando

dije:

sin aliento

el pulmón conoce la felicidad?

 

Poemas Nihilistas