¿Dónde está?

¿ya sientes
como la esencia
se desacelera
y llega a detenerse
en frente
de tu rostro
flota como una medusa incierta
y la deseas en una coexistencia
pero no la logras
absorber
eres demasiado tosco
para cosa tan fina
eres demasiado presuroso
para cosa tan inmóvil
eres demasiada piel
para cosa tan intocable
ya sientes
como la esencia
llega y se va
y te quedas
con la repetición
de lo mundano?

 

Poesía Nihilista

desangrar

El mundo se deshace
lentamente
trozos blancos de su piel
flotan al suelo
en el aire resuena
los angélicos acordes
de la tristeza
que engendró al mundo,
y ahora
al ritmo de los
copos de nieve
que lamentan
el final
se unen los labios
de los tiempos
fúnebres y salinos
en un contacto recóndito
mientras la sangre
de la tierra
se derrama
por estos cielos
taciturnos.

Poesía Contemporánea

Una fría noche

noche nube

 

Estaba frío
y la piel dolía a hielo
la manos del que fuma un cigarrillo
o los dedos del que cumple un poema
era noche
y la belleza no estaba en el frío
ni en la temprana noche
la necesidad que me obligó a escribir esto
y la del extraño que fumó el cigarrillo
consistía en que el extraño y yo
solo supimos solo de dos cosas
– era de noche y frío estaba –
en tales reducidos espacios
suelen suceder poemas y cenizas.

Poesia actual

A algún Guillermo

El viento de la zozobra

se acercó repentinamente

tal como predijo la

meteorología del luto

salió de la boca

de un profeta listo

para quemar los dioses

como la aguja que pincha

la piel y el centro del universo

el viento, con cara de Guillermo

nos entregó una ducha de palabras

sin puntuación ni pausa

evitando confundir

su dialecto

con la imperante realidad

de lo que muere diariamente.

 

 

Poemas Nihilistas

los augurios

Como una bomba
fue el despertar violentamente
del sueño
mire atrás y habían tres mil millones en fila
al frente otros tres mil millones
todos dormidos, sumergidos
en el sueño compuesto de materia
caminaban lentamente sin quejarse
sobre la línea que demarcaba la fila
con gran esfuerzo intente mirar
el origen de la fila
solo vislumbré una anónima multitud de caras
con igual intención trate de ver hacía donde iban
todos los millones
— nada se sabía ni nadie sabía
no existía ningún indicio del origen o destino
de tan abultada masa
y mientras todas estas revelaciones
invadían la sangre desconocida de mi cuerpo
la fuerza de los millones me obligaba a seguir caminando
en la misma dirección que los demás
era una prisión hecha de pieles y sonámbulos
resignado, seguí caminando con los ojos abiertos
componiendo los augurios
de lo que nunca va a cambiar.

La inefabilidad

Dos luces
son la protuberancia de mi visión
al costado
la cerveza checa casi agotada
no soy el único
si yo picoteo el papel con una punta
otros punzan el piso con sus pies
y por su efímero movimiento
mis dos luces
confiesan la fragilidad de su fuego
mientras tanto la atmósfera de mi cabeza
recibe el fondo ambiguo de conversiones ajenas
conjuntamente con los zumbidos modernos de un techno
la variedad de mis temores oscila
entre la potente metafísica del libro a mi izquierda
y la interrogante de quién o qué soy
el propósito actual es escribir un poema
amplio como este irrepetible momento
que ni yo ni otro volverá a tener
y como las cosas en frente
tienen una piel alucinógena
no por la cerveza que casi termino
sino por su inconcebible hecho de existir
entre tanto, acaricio mi bigote que se siente
como un animal vivo reposando en mis labios
y el viento crudamente viajando sin color
sobre las hojas y los techos del mundo
todo esto, es
– si las proposiciones son válidas –
aspectos de una terrible vida
una colección de datos insuficientes
que intentan representar
la abundancia
de la existencia
y la impotencia inherente
de convertir este fenómeno
en cosas habladas.

en la poética ciudad

 

 

Permanezco en el capullo de abundante privacidad

las textura espumante del pensamiento

               ¡muévete cabrón!

en las delicias de un oscuro sentimiento dominical

envejece la piel a párpados del reloj

                ¡a la mierda!

con los húmedos relámpagos de aquella tristeza

vibra en humo la vecina nostalgia

                ¡me pisaste idiota!

tanto la música y el desorden enriquecen

las fructíferas venas de mi recorrido

                ¡detente, esta es mi parada!

coloquialmente colocando los adjetivos

sobre el manto del vaivén de rosarios

                ¡suelta mi billetera, ladrón!

porque el lustre de cada minuto

es sinónimo de la más pura poesía

               ¡aléjate comadreja!

así en el caótico zumbido metropolitano

trato cada cosa con su merecido nombre.

Cansancio

Ya que somos incompletos

    porque la vida se desploma desapercibidamente

como la consecuencia es nula

        y cada día, al pasar, se convierte nube negra

al convertirse lentamente la piel en piedra

        al evaporarse angustiosamente el pensamiento en silencio

esperar mientras la cortina del tiempo cae precipitosamente

                    cegando, enmudeciendo, ensordecedor tiempo

sobre la cabeza, el anochecer es un velo

        un espacio infinito sin acción

                una blancura sobre esta impermanencia

el cansancio que nunca acaba…

     mientras las hojas se tiñen de amarillo  

             las canciones ya no llevan voces

                 la convexidad de un mundo inhospitable

a pesar de que nunca podremos escapar de él …

                        no podemos huir.

Poemas Contemporáneos

Casi no existir

Suspiro, eterno espiral
noche de espuma, revoltijo
antes de ayer, cuando la luz era invisible
las células eran pájaros voladores
la sangre era horas de la tarde
despertar era recrear la creación
reconstruir la Nada… crear la primera partícula
cae,
caer,
callar,
nombrar el vacío
el hermoso inexplicable puente
que une esta historia con la profundidad sin rostro
el tiempo perdido no tiene culpa
nunca ha existido la muerte;
la piel tocándose a sí misma
la lengua con sabor a lengua
la gota de agua sin borde
inmóvil las torceduras del árbol
inmóvil cae la hoja por los aires –
nunca existió la muerte
vivir es casi no existir . . .

Un éctasis insensato

El miedo y la inseguridad pueden ocultar la inspiración

     construyen murallas alrededor de pequeñas alegrías

y cuando la rutina se une a sus fechorías

regresamos al lodo, nos revolcamos como lombrices

        dejamos el devenir correr,

nace la servidumbre al olvido – conocemos la sombra del silencio

    hace tantos años inventamos el milagro del asombro

ilimitadas realidades habían en un juguete o el vuelo de una ave

    cuando la vibración de cada percepción nos revelaba

la divinidad no-escrita de cada segundo, como discípulos del encanto

 antes que el aprendizaje aburrido, la brutal repetición

          nos convirtió la existencia en algo trivial,

común entre hordas de humanos,

   indiferentes a la poesía de la piel,

        indolentes al brillo de los astros

          apáticos al arte de la respiración

inasible vapor de la imaginación

    exploradores incansables de riquezas perecederas

incapaces en la producción de una sola lucidez

   al nunca trasmutar el bullicio de los días

al tacto embriagado de un poema:

 mucho menos al éctasis insensato

del un baile enloquecido y solitario ante el domo del cosmos.