en la poética ciudad

 

 

Permanezco en el capullo de abundante privacidad

las textura espumante del pensamiento

               ¡muévete cabrón!

en las delicias de un oscuro sentimiento dominical

envejece la piel a párpados del reloj

                ¡a la mierda!

con los húmedos relámpagos de aquella tristeza

vibra en humo la vecina nostalgia

                ¡me pisaste idiota!

tanto la música y el desorden enriquecen

las fructíferas venas de mi recorrido

                ¡detente, esta es mi parada!

coloquialmente colocando los adjetivos

sobre el manto del vaivén de rosarios

                ¡suelta mi billetera, ladrón!

porque el lustre de cada minuto

es sinónimo de la más pura poesía

               ¡aléjate comadreja!

así en el caótico zumbido metropolitano

trato cada cosa con su merecido nombre.

todo nace absurdo

Que soy uno de muchos  

muchos yos que fueron y serán 

los mundos que pueden haber 

por la increíble plasticidad de la energía 

cuantos universos y seres hubieron 

cuantos sueños inimaginables nacerán 

todo nace absurdo 

siendo en su fugacidad 

portador del tiempo 

siendo en su cansancio 

hijo de grandes eternidades 

nada basta 

es insuficiente ser humano 

un elogio al que se detuvo 

pensó, sintió, abismal incertidumbre

 la lenta muerte de una vibración 

todo nace absurdo 

aspecto oscuro de la beatitud 

fragmento sucio de la infinidad

dejo hoy de ser hombre 

para unirme con la oscilación de los dioses negros 

vacío entre franjas de luz

 potencial 

  posibilidad 

    alcance al ambiguo

vida eterna sin ojos

demencia por los corredores de la sustancia.

Repetición y el caos

caer en una dulce ironía

contento de sufrir

eufórico de esta constante monotonía

— es este el discurso del contemporáneo —

es una notable hazaña

crear una civilización de hambre

hambruna por la belleza

inanición y agotamiento

carentes de la gota sagrada

¿cómo la llaman? – pasión

arrasamos los árboles y la sorpresa

escribimos ciencias, escondidas melancolías

porque hace un tiempo el universo era

muralla

intransitable piedra;

pero qué estoy hablando

no es oportuno tener que repetir

todos los días, las mismas cosas

encallecer los ojos y ver solo objetos

relaciones, tal vez coincidencias

mira hijito,

somos es último escalón de la evolución;

pero hombrecito, dice la desnuda verdad

estamos al fondo de un precipicio

dulce ceguera, quién quería admitirlo.

El avión

El avión se vio de mi ventana

de fondo el impresionismo de un sueño

se hacía y deshacía, el cielo, la nube, el tiempo

con la ley de una física

la sombra y la luz sobre el avión

el instante era oro

    una pluma cayendo… despacio

una dulce repetición

      otro, ¡otro avión!

otra totalidad, otro rincón

nada más existe – imposible.

Hay demasiado, incontenible reflejo

       ¿Cómo podré abarcar tanta luz?

la nube, el avión, el movimiento y la sombra.

Ahí están… ¿ahí están?

Poemas Nihilistas

Por tercera vez

Me senté por tercera vez

donde hace mucho

consideré entender

la eternidad

escuché de nuevo

el paso del reloj

sentí adentro el pasar

el pudrir

un átomo consumiéndose

con el paso de la aguja

pero la eternidad

no la volví a encontrar –

¿estaría embriagado

cuando pensé

que la vida es simplemente el proceso

donde percibimos

las cosas que hemos de dejar atrás,

estaba ya loco cuando

dije:

sin aliento

el pulmón conoce la felicidad?

Poemas Nihilistas

Cansancio

Ya que somos incompletos

    porque la vida se desploma desapercibidamente

como la consecuencia es nula

        y cada día, al pasar, se convierte nube negra

al convertirse lentamente la piel en piedra

        al evaporarse angustiosamente el pensamiento en silencio

esperar mientras la cortina del tiempo cae precipitosamente

                    cegando, enmudeciendo, ensordecedor tiempo

sobre la cabeza, el anochecer es un velo

        un espacio infinito sin acción

                una blancura sobre esta impermanencia

el cansancio que nunca acaba…

     mientras las hojas se tiñen de amarillo  

             las canciones ya no llevan voces

                 la convexidad de un mundo inhospitable

a pesar de que nunca podremos escapar de él …

                        no podemos huir.

Poemas Contemporáneos

El abismo y yo

 

Temblando, solo a veces

     puede sentarme a escribir

y contar un peregrinaje olvidado

      montar una ola de recuerdos

rescatar entre los escombros algunas noches

             nombrar escasos momentos

solo a veces, puedo dejar el desierto

 el pálido reflejo de un sol vacío;

        ante tantos misterios y miedos

solo salgo de una profusa intoxicación

        cuando me dices “respira, estás vivo” 

no es que se me olvidaba existir, solo que la vida y la muerte

     se mezclan incesantemente

el vacío y el éctasis son uno mismo

    y la mayoría del tiempo

        parece que solo existimos yo y el abismo

el pequeño yo 

      y el inabarcable absurdo.

 

 

  Las calles torpes de Antigua,  

       los volcanes fantasmagóricos de Nicaragua,

mi cuerpo desnudo en la arenas de Oaxaca…

     un romance con la arquitectura Bohemia

el profundo silencio de la nieve escandinava

        un viento sin voz en las alturas patagónicas

 

 

sin nunca preguntar, por qué 

    andar de una sombra a otra

deshacerme lentamente sobre este rincón galáctico 

       tirar frases sin sentido al atravesar los días

flotar sin resistencia entre torbellinos 

      y un día tararear mientras mi sangre se detiene  

     desistir las calles, los volcanes, los cuerpos, el amor y el silencio 

             y dejar correr como el viento todo lo que tiene que suceder

 estando yo aquí o no.

como tú y yo.

Siempre fue parte de todo

entera partícula

él era un hombre vivo y mortal

valiente y cobarde

contento con su pequeño rincón

común hermano de las noticias

era

al fin y al cabo

uno más

una partícula íntegra

respirando

dejando el tiempo hacer lo suyo

pues era un hombre

de piel y sueños

capaz de asombro y aburrimiento

un colmillo feliz

y una barba espesa

era aquél

una figura más que jugaba

reía de las nubes

lloraba, como otros, en las noches

era, al fin y al cabo,

como tú y yo.
 

 

Poesia nihilista

Presencia original

 

 

Ya no hay más formas
    cuando se olvida que existimos
    nace una corriente que cruza
    enteramente por la infinidad del tiempo
    por la eternidad de la materia
se puede rozar la más distante partícula
                       de polvo
como la zona más profunda del
                       átomo partido
la vieja civilización de moléculas
             vibran adentro
como recién nacido el universo
    la alba radiante del primer contacto
con el fuego del caos benévolo
 
De las infinitas posibilidades de formas
    conocimos una
de las miles de eras
    vivimos esta
pero somos todo lo que una vez fue
   somos todo lo que guarda
               el porvenir.

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La historia de la eternidad

Entra un pensamiento

    Su origen es incierto,

pero ha entrado al núcleo de este instante

    y llena este irrevocable momento

 con la substancia de una suspirada realidad.

 

 Se va.

   Los ojos miran sin esfuerzo

      Capturan el reflejo de una luz

despojan la sombra del vacío

   y transforman este segundo en:

                           percepción.

 

 Escuchas las manos del reloj;

    se repite el sonido de cada pauta

un latido por cada descanso de la aguja

               agrega un grano de polvo

 

al ponto sin fondo, llamado: Tiempo.

 

Se anuncia el recuerdo

      la visita a un rincón casi olvidado

se hunden las puntas de cada nervio

        penetras la nube de la memoria

el fantasma del ayer, vive sigilosamente;

                luego: se va.

 

Llegan las cosas y parten, se dividen

            se separan en hilos que ya no alcanzamos

regresan gemelos de hábitos una vez desistidos,

          nacen cambios para nuevas incógnitas.

 

Lenta,  deslizante se forma la eternidad.

        No excluye lo fútil, recoge todo,

cada migaja de sentimiento, colecciona 

          el aburrimiento, la soledad, el recuerdo,

se nutre con las vidas de insectos y humanos,

            seduce todo a tomar una pequeña porción

 de su,

     inmensidad.