El cielo se acabó
se llevó consigo el mundo entero
y ni siquiera me dejó un asiento
para descansar este fútil cuerpo;
me tomó toda una vida
definir la vida misma –
no lo logré.
en mis manos quedaron
las manchas de angustias
adentrándose en las cicatrices
de otras estupideces
y aunque el mundo expirara
con el egoísta cielo
mi desasosiego sigue creciendo puro e infinitamente
ya que ahora no tiene frontera
ni obstáculo
que detenga su expansión.
Como una bomba fue el despertar violentamente del sueño mire atrás y habían tres mil millones en fila al frente otros tres mil millones todos dormidos, sumergidos en el sueño compuesto de materia caminaban lentamente sin quejarse sobre la línea que demarcaba la fila con gran esfuerzo intente mirar el origen de la fila solo vislumbré una anónima multitud de caras con igual intención trate de ver hacía donde iban todos los millones — nada se sabía ni nadie sabía no existía ningún indicio del origen o destino de tan abultada masa y mientras todas estas revelaciones invadían la sangre desconocida de mi cuerpo la fuerza de los millones me obligaba a seguir caminando en la misma dirección que los demás era una prisión hecha de pieles y sonámbulos resignado, seguí caminando con los ojos abiertos componiendo los augurios de lo que nunca va a cambiar.
Mira o si quieres regresas de donde viniste el hecho es que algún día en la calle o un baño público podemos llegar a hablar me lleno de ese verbo que ni dios sabe pronunciar y por causa de que a alguien se le ocurrió tildar las vidas me toca vivir con las cosas todas las cosas que entraron en nuestra vida como inmigrantes sin visa ahora tengo que llevar las horas con la indecisión adivinando si esto es poesía o la más pura locura mira, que las experiencias se mutaron ni te conocí y si tal vez se materializa esa dimensión donde un yo y un tu logran intercambiar un par de gestos justo ahí o en décadas siguientes sustraer o dividir quiero saber que otras palabras le hubieras dado a la vida que nació sin palabras.
Con la taza
el lápiz y el reloj
entre todas las cosas
que me sostienen subjetivamente
sentado, casi muerto
antojado de una tristeza
que no llega
buscando sufrir
para desmentir la existencia
con la taza
el lápiz y el reloj
— casi muerto.
Era una de esas noches, una más entre todas las noches tantas veces envolviendo la acostumbrada monotonía de los hábitos tantas agonías bautizadas con nombres y apellidos de los que existieron para nunca más existir y yo sentado aquí viviendo otra noche de una sutil transparencia casi inmóvil, cuando se espera que sea día solo para que luego esperar alguna otra noche y en ese ciclo de irrelevancia me siento aquí como muchas otras veces sabiendo que nada nuevo va a suceder por lo que miro la renovable crudeza con la que se repiten todos estos objetos resuelto a vivir con las triviales concupiscencias del Destino.
La tierra se abrió un abismo de luz como el etcétera del mañana en ese campo de posibilidad miré con asombro y pueril tentación el objeto de aspecto personal es el reflejo en mis ojos de mi otro reflejo las cosas saben a costas marítimas sus puntas emergen de forma enigmática es válido hablar de ellas como anocheceres y tocar – estas cosas – al son de un génesis pero no queda de otra, fatigarse entre las acrobacias del tiempo permanecer vivo pero acostado en esta vida empapada de hipótesis … era … sentía yo… desprender un anzuelo al corazón puro del misterio y esperar … algún acontecer. . .
Dos luces son la protuberancia de mi visión al costado la cerveza checa casi agotada no soy el único si yo picoteo el papel con una punta otros punzan el piso con sus pies y por su efímero movimiento mis dos luces confiesan la fragilidad de su fuego mientras tanto la atmósfera de mi cabeza recibe el fondo ambiguo de conversiones ajenas conjuntamente con los zumbidos modernos de un techno la variedad de mis temores oscila entre la potente metafísica del libro a mi izquierda y la interrogante de quién o qué soy el propósito actual es escribir un poema amplio como este irrepetible momento que ni yo ni otro volverá a tener y como las cosas en frente tienen una piel alucinógena no por la cerveza que casi termino sino por su inconcebible hecho de existir entre tanto, acaricio mi bigote que se siente como un animal vivo reposando en mis labios y el viento crudamente viajando sin color sobre las hojas y los techos del mundo todo esto, es – si las proposiciones son válidas – aspectos de una terrible vida una colección de datos insuficientes que intentan representar la abundancia de la existencia y la impotencia inherente de convertir este fenómeno en cosas habladas.
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