lo que sobrevive

desasosiego poema

El cielo se acabó
se llevó consigo el mundo entero
y ni siquiera me dejó un asiento
para descansar este fútil cuerpo;
me tomó toda una vida
definir la vida misma –
no lo logré.

 

 

en mis manos quedaron
las manchas de angustias
adentrándose en las cicatrices
de otras estupideces
y aunque el mundo expirara
con el egoísta cielo
mi desasosiego sigue creciendo puro e infinitamente
ya que ahora no tiene frontera
ni obstáculo
que detenga su expansión.

A algún Guillermo

El viento de la zozobra

se acercó repentinamente

tal como predijo la

meteorología del luto

salió de la boca

de un profeta listo

para quemar los dioses

como la aguja que pincha

la piel y el centro del universo

el viento, con cara de Guillermo

nos entregó una ducha de palabras

sin puntuación ni pausa

evitando confundir

su dialecto

con la imperante realidad

de lo que muere diariamente.

 

 

Poemas Nihilistas

los augurios

Como una bomba
fue el despertar violentamente
del sueño
mire atrás y habían tres mil millones en fila
al frente otros tres mil millones
todos dormidos, sumergidos
en el sueño compuesto de materia
caminaban lentamente sin quejarse
sobre la línea que demarcaba la fila
con gran esfuerzo intente mirar
el origen de la fila
solo vislumbré una anónima multitud de caras
con igual intención trate de ver hacía donde iban
todos los millones
— nada se sabía ni nadie sabía
no existía ningún indicio del origen o destino
de tan abultada masa
y mientras todas estas revelaciones
invadían la sangre desconocida de mi cuerpo
la fuerza de los millones me obligaba a seguir caminando
en la misma dirección que los demás
era una prisión hecha de pieles y sonámbulos
resignado, seguí caminando con los ojos abiertos
componiendo los augurios
de lo que nunca va a cambiar.

sustraer o dividir

Mira o si quieres
regresas de donde viniste
el hecho es que algún día
en la calle o un baño público
podemos llegar a hablar
me lleno de ese verbo
que ni dios sabe pronunciar
y por causa de que
a alguien se le ocurrió
tildar las vidas
me toca vivir con las cosas
todas las cosas
que entraron en nuestra
vida como inmigrantes sin visa
ahora tengo que llevar
las horas con la indecisión
adivinando si esto es poesía
o la más pura locura
mira, que las experiencias se mutaron
   ni te conocí
y si tal vez se materializa esa dimensión
donde un yo y un tu
logran intercambiar un par de gestos
justo ahí o en décadas siguientes
   sustraer o dividir
quiero saber que otras palabras
le hubieras dado
a la vida que nació
   sin palabras.

Poemas Nihilistas

la lenta muerte


Con la taza
el lápiz y el reloj
entre todas las cosas
que me sostienen subjetivamente
sentado, casi muerto
antojado de una tristeza
que no llega
buscando sufrir
para desmentir la existencia
con la taza
el lápiz y el reloj
— casi muerto.

Suele suceder

 

 

Era una de esas noches,
una más entre todas las noches
tantas veces envolviendo la acostumbrada monotonía
de los hábitos
tantas agonías bautizadas con nombres y apellidos
de los que existieron para nunca más existir
y yo sentado aquí viviendo otra noche
de una sutil transparencia
casi inmóvil, cuando se espera que sea día
solo para que luego esperar
alguna otra noche
y en ese ciclo de irrelevancia
me siento aquí como muchas otras veces
sabiendo que nada nuevo va a suceder
por lo que miro la renovable crudeza
con la que se repiten todos estos objetos
resuelto a vivir con las triviales concupiscencias
del Destino.

Aspectos de un anzuelo

La tierra se abrió
un abismo de luz
como el etcétera del mañana
en ese campo de posibilidad
miré con asombro y pueril tentación
el objeto de aspecto personal
es el reflejo en mis ojos
           de mi otro reflejo
las cosas saben a costas marítimas
sus puntas emergen de forma enigmática
es válido hablar de ellas como anocheceres
y tocar – estas cosas – al son de un génesis
pero no queda de otra, fatigarse
entre las acrobacias del tiempo
permanecer vivo pero acostado
en esta vida empapada de hipótesis
… era … sentía yo…
desprender un anzuelo
al corazón puro del misterio
y
esperar … algún acontecer. . .

La inefabilidad

Dos luces
son la protuberancia de mi visión
al costado
la cerveza checa casi agotada
no soy el único
si yo picoteo el papel con una punta
otros punzan el piso con sus pies
y por su efímero movimiento
mis dos luces
confiesan la fragilidad de su fuego
mientras tanto la atmósfera de mi cabeza
recibe el fondo ambiguo de conversiones ajenas
conjuntamente con los zumbidos modernos de un techno
la variedad de mis temores oscila
entre la potente metafísica del libro a mi izquierda
y la interrogante de quién o qué soy
el propósito actual es escribir un poema
amplio como este irrepetible momento
que ni yo ni otro volverá a tener
y como las cosas en frente
tienen una piel alucinógena
no por la cerveza que casi termino
sino por su inconcebible hecho de existir
entre tanto, acaricio mi bigote que se siente
como un animal vivo reposando en mis labios
y el viento crudamente viajando sin color
sobre las hojas y los techos del mundo
todo esto, es
– si las proposiciones son válidas –
aspectos de una terrible vida
una colección de datos insuficientes
que intentan representar
la abundancia
de la existencia
y la impotencia inherente
de convertir este fenómeno
en cosas habladas.

último poema

Enciendo hebra por hebra

del nido de lo que sería una vida recordada

se siente como una caída libre

se me hace que escribimos la mayoría de nuestras vidas

en el pálido sudor del olvido

como cada experiencia es un grano salado

deshecho en el gran océano del tiempo

¿qué queda para la biografía humana?

solo los encorvados tentáculos de la inefabilidad

rebalsando lo límites ficticios de lo posible

derribemos los troncos de los últimos domingos

para el amanecer del ciclo siguiente

sin el atuendo de nombre sin traspiración de hábito

iniciaría la aventura desmesurada del sueño inagotable

hebra por hebra se cruza al invisible

los siglos dejan de importar

el cabello crece con el frenesí de antorcha

las aguas de este mundo nuevo ya me estremecen

suspiro al inquieto movimiento

desvaneciendo los quehaceres del minuto apagado

la pequeña niña de tiernas constelaciones

acontece todo simultáneamente: y aun así

todo tiene una larga espera

estas son las callejuelas del idioma que se esfuma

conjuntamente con la cesárea terrestre cuyo abismo

nos presenta el grito nacido del porvenir

descender al átomo puro de noche y soledad

antes tantas lejanías poder sondear

las simetrías fenomenológicas del exceso

una abundancia con superficie de piel

la tez del infinito perdida entre cápsulas de duración

tanto… tanto así

consumida la voracidad del eterno

en este irrecuperable instante .

condición de libre

Mas pesa aun  

los tugurios de la razón 

encuestados, siendo el día 

claridad irreprochable de angustia que late 

recojo los platos sucios 

con barro del siglo pasado en los pies 

¡a crecer el maíz para los años venideros de polvo! 

un paso atrás 

justo con la apariencia de una duda 

se levanta la antorcha 

dónde caminan los sedientos de imitaciones 

canta el fin de otra semana 

la lombriz de tiempo 

¿ acaso vine aquí a creer? 

me recojo con toda la autoridad de una sombra 

el panorama se tiñe con colores impronunciables 

doy cuatro pasos al frente

dejo otro poema atrás: sigo libre .