mandatos del deseo

Dos Luces en Noche

Quiero sentir

la tierra como un tatuaje rojo
rompiendo mis venas
hasta tocar el hueso de la existencia

quiero sentir

la piel mojada del cielo
sembrar la ciudad del siglo 21
en una antología de orgasmos

quiero sentir

la sal de una huida
cuando el sudor de convicto
nace seco en una cara sin oasis

quiero sentir

dos luces en amarillo
en el hiato de una noche
mientas leo la biblia de un silencio

 

poesía siglo XXI

escena absurda

absurd scene

Personajes:
          yo
 
 

          el cielo
 
 

Escenario:
 
 

          la percepción
 

 

 
 

yo: a veces soy yo
 
 

          solitario
 
 

          en la concha de tu azul
 
 

el cielo: (en silencio, consternada
 
 

          reflexiona en nubes
 
 

          y cuestiona en vientos)
 
 

yo: espero a diario tu muerte
 
 

          cuando las venas de luz se secan
 
 

          y te vuelves cadáver negro
 
 

el cielo: (en silencio, impenetrable
 
 

          esconde su tez negra detrás de una iglesia
 
 

          su torso emplumado con nubes delgadas)
 
 

yo:  a veces pienso que estoy yo encima de ti
 
 

          eres la copa de donde
 
 

          se embriagan los sueños
 
 

el cielo: (en silencio, expresa simpatía
 
 

          al teñirse de alba)
 
 

yo: me pregunto si sabes fornicar
 
 

          con las luces en tu cenit  
 
 

el cielo: (en silencio, expone su pezón de sol
 
 

          y decide permanecer desnuda el resto del día)
 
 

poesía moderna

últimas luces

Poesia de la muerte

Los cielos
son una marea
de lluvia
en total silencio
con un ave
despegando de un árbol
volando hacia una elevación
donde todo lo terrestre
es sueño cristalino
esta es la muerte
son noches puras
aguas en sinfonía
reflejos y perfección
de todo lo que fue
de todo lo que
sentí .

 

 

 

poesía contemporánea

en contacto

Poesia del arte

Había comprendido
la calle que visité
todos los días por esta
edad de indiferencia
era un portal
y en decidida
rebelión
pincelaba yo
cada aspecto
de mi calle pisoteada
agregándole tonos
que la hacían verse
cada vez más como un mundo
donde los artistas de la locura
gobernaban los asfaltos y las perpendicularidades
era un portal
transportando todo pensamiento
a lo innombrable
y era esa calle donde transitaba
la pasión por el pigmento
de color de carne
que me hacía ver la extensión
de la ciudad y su continuación
hasta el infinito
como una gota diminuta
flotando quizá
entre los silencios
de los tiempos.

poesía contemporánea

cien años

Al fin llegó el día

todo se había logrado

trabajar, enlazar

proyectar y desesperanzar

eran cosas del pasado

llegó el día

que de alguna forma

había buscado toda mi vida

pero también

lo temía

era ese momento cuando

no había nada más que perseguir

todo lo que quería se había concretado

fue en ese entonces

cuando un silencio invadió

mis entrañas

como una neblina que cae entre edificios

sin avisarle a nadie

era un silencio y una calma

que me permitía permanecer acostado

el tiempo y las mareas perdieron relevancia

era como si la muerte se acercara lentamente

irrevocablemente

y no quería lamentar ni llorar

simplemente

esperar

acostado lo que fuese que llegara

aunque sea dulcemente la muerte

o el tejido de cien años más.

Cansancio

Ya que somos incompletos

    porque la vida se desploma desapercibidamente

como la consecuencia es nula

        y cada día, al pasar, se convierte nube negra

al convertirse lentamente la piel en piedra

        al evaporarse angustiosamente el pensamiento en silencio

esperar mientras la cortina del tiempo cae precipitosamente

                    cegando, enmudeciendo, ensordecedor tiempo

sobre la cabeza, el anochecer es un velo

        un espacio infinito sin acción

                una blancura sobre esta impermanencia

el cansancio que nunca acaba…

     mientras las hojas se tiñen de amarillo  

             las canciones ya no llevan voces

                 la convexidad de un mundo inhospitable

a pesar de que nunca podremos escapar de él …

                        no podemos huir.

Poemas Contemporáneos

¿cómo callar?

Relámpago en la lejanía

     crea el celaje de mi circunstancia

el deseo es una ceguera

     una única trayectoria

donde existen miles

Haz en mí lo que debes

   mútame hacia lo incomprensible

porque mi anochecer

   cae como una nota grave

       al final de una descuidada orgía

porque cada letra escrita

      es en el fondo un poema entero

y si cada nube merece una sinfonía

   cada partícula de polvo

       cuenta una odisea

¿cómo callar?

Anclados en cada pozo negro

   -es cierto-

      el aislamiento trae seguridad;

cómo se siente ser ráfaga,

   la voz que ama el silencio

los labios que adoran lo innombrable

          ¿cómo era todo cuando nada importaba?

-es cierto-

  hay un instante, una cortina

un rostro escondido en el bosque

    ese recuerdo inasequible

sabría cantar, palpitar ese encanto

        el refugio del tacto…

dos manos en forma de copa

                        ¿ya cayó la gota?

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Cuando el centro no existe…

Si se dibuja un círculo

    una figura prehistórica

       alrededor de la nube “yo”

si se encienden los pétalos sumergidos

    en océanos congelados

       iluminando la escalera al desconcierto

si se hablan de misterios y chistes

    al tragar un pez vivo

       cae en la infinita hambre

si se deja llorar al deseo

    cuando ríe el invierno

       en la tristeza de cada noche

si se pierde el control soñando

    inventando futuros imposibles

       lentamente acariciando la soledad

si se nutren las bibliotecas con espejismos

    el cielo es gárgola

       con mirada de piedra goza los siglos

si se hace una cueva en el centro

   nacidos y por nacer reunidos

       en silencio para luego decir:

“esto ya sucedió,

   pero podemos revivirlo.”

 

 

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Un éctasis insensato

cosmos domo

 

 

El miedo y la inseguridad pueden ocultar la inspiración

     construyen murallas alrededor de pequeñas alegrías

y cuando la rutina se une a sus fechorías

regresamos al lodo, nos revolcamos como lombrices

        dejamos el devenir correr,

nace la servidumbre al olvido – conocemos la sombra del silencio

    hace tantos años inventamos el milagro del asombro

ilimitadas realidades habían en un juguete o el vuelo de una ave

    cuando la vibración de cada percepción nos revelaba

la divinidad no-escrita de cada segundo, como discípulos del encanto

 antes que el aprendizaje aburrido, la brutal repetición

          nos convirtió la existencia en algo trivial,

común entre hordas de humanos,

   indiferentes a la poesía de la piel,

        indolentes al brillo de los astros

          apáticos al arte de la respiración

inasible vapor de la imaginación

    exploradores incansables de riquezas perecederas

incapaces en la producción de una sola lucidez

   al nunca trasmutar el bullicio de los días

al tacto embriagado de un poema:

 mucho menos al éctasis insensato

del un baile enloquecido y solitario ante el domo del cosmos.

Cerca del hondo

 

 

Carecer de percepciones

   ahogarse en la oscuridad escondida

bajo los párpados sellados

abrigarse con el terciopelo de silencio

  la medianoche residente en mis entrañas

        una isla intangible

libre del tiempo

      envolviendo una identidad inidentificable

vibrando con tonos subjetivos

tomando vuelo sobre abismos familiares

      derritiéndome en la inercia

presente deseo de totalidad

      suspendido en el gran hueco

inexistente, flotante, espontánea profundidad 

descansando bajo las sombras de la mente.

 

ARS POETICA