Felicidad inaudita

Danza, flotante risa

sobre los pequeños cosquilleos

          de cada grano de materia

unido al gran evento desperdiciado

la eternidad del olvido

        más grande que la expansión de los tiempos

El gozo de ver crecer y envejecer

                cada esquina oxidada 

            el tronco podrido, sin voz

el ejército inerme del Propósito

       perdido en huracanes de anarquía

La sorprendente dicha en el agónico final de Kleist!

La felicidad, la risa, la irresistible locura…

          derribando la larga historia de seriedad

regresar al juego de la extinción

                    una irresistible tentación

sin miedo al mirar el caprichoso mundo

            y decir:

                       ‘eres tan bello que no me importa verte morir’

La risa que sobrará en ecos por las ciudades desiertas

         un torbellino de felicidad

                   al borde del moribundo final

ARS POETICA

La voz del vacío

 

 

Nacimos – morimos

en medio de una ilusión

que nos envuelve con sus formas engañosas

                 objetos efímeros

Nosotros, hijos de fábulas mitológicas

podemos morir engañados

como hombres que vivieron

                        en el centro del universo

sin saber de galaxias y vacíos

      o aquellos que tenían muchos dioses

                          falsos

¿Pero nosotros tenemos al fin el verdadero?

     

           ¿Creemos en la ciencia?

Conquistamos el desorden

          el caos aterrador

abolimos el imperio de la naturaleza

               ¿y somos más felices?

 

 

En medio de una vertiginosa ilusión

             nos aferramos a un hilo de agua

– miedo de perder lo conocido –

              por más desdicha que traiga,

no podemos soltar el mundo.

 

 

La nada gobierna el mundo

      ese espejo que todo refleja

               pero nada conserva;

el mundo desaparece de todas formas

todas formas desaparecen en el mundo:

            solo queda un vacío

un silencio eterno penetra todo,

                   lo que muere

     lo que está por nacer.

La muerte de los siglos

Los siglos han muerto
Hemos cosechado, con feliz vanidad
la putridez de una ilusión
una desesperada hazaña
en busca del sol perdido
la fiebre, fría y fatal
la enfermedad de una angustia
el callejón del loco capaz!
Es la historia del ciego muerto
el ascensor de corazones torturados
la melancolía de la monotonía
la tiranía del tiempo
La torcedura del árbol bajo océanos
¿Qué ha quedado?
Ya nada existe, el tiempo se ha detenido
Se respira el otoño del tiempo perdido
Periodos y ciclos
Ciclos y obeliscos quebradizos
Los siglos han muerto, el desierto humano
Agorafobia y rocío del alba
Gotas de un miedo intocable
La interminable manifestación
Los siglos en decadencia, canta el anochecer
Es el momento para olvidar,
nacidos mortales
la esquina de la niñez, el suelo sucio
las manos gordas y arrugadas
El ocaso de todos los caminos
el fin de la historia

Tres poemas sobre la Muerte, la Vida y la Profundidad

 
¿Será hoy?
A la hora de la pesca
cuando almuerzo
o en media siesta;
Porque vivo en el ambiguo
sentido de la palabra:
         sueño
Y morir representa
acostarme sobre una cama
de piedras redondas y claras
Soltar la existencia
cuando el péndulo
de mi corazón,
sin razón,
se detenga sin consultarme.
 
 *****
 
¿Por qué vivir?
 
Cuando el mar
quieto y atento
vive consciente
en su profundidad
la grandeza visible
es el silencio transparente
 
Vacío el pensar
Sentir el movimiento
Visión que se atreve
captar mortales horizontes
Respirar la incertidumbre
del nunca saber
 
Y la tierra
húmeda y fría
sosteniendo sabiduría
habla el viento:
 
Deja todo atrás
y Todo encontrarás
 
  *****
 
Mírate hombre
ese superficial gozo
que se entierra
entre los escombros,
          esa soledad
de la incertidumbre
 
Mira, hombre de negocios
él, de ideas filosóficas
aquél, que ama obsesivamente
todos los soldados perdidos
nosotros, fuentes de pereza
¿Cuál de nosotros
               frente al espejo
conoce la claridad
              el corazón espiritual
donde yace lo profundo?