detalles

ciudad cementerio

este lugar existía
tenía un ángel
que sobrevolaba en dosis
de crepúsculo
con los hielos narrando
los grises cohibidos
debajo de las suelas de la prisa
y cruza un hombre con
brazos de letargo
abriendo el humo desahogado
que flota en vórtices
por la avenida del invierno
en estacas se captan
los edificios con tendencias
melancólicas causadas
por un amor que se grabó
en incienso y no en cemento
este lugar existía
tenía un ángel meditabundo
que sobrevolaba por zonas
de un aforismo huérfano
pudriéndose
en el cementerio
del anteayer.

poesía contemporánea

la dignidad

Poesia Nihilista Existencialista Contemporánea

empecé a subir escalón
tras escalón
un fuerte viento
en columna
desciende sobre mi
un mundo oscuro
infinitamente opaco
surge a mi vista
en movimiento ausente
lo repaso de izquierda a
derecha
y una vez en la superficie
eché a caminar
con el sentimiento
de que la razón es insuficiente
y con un razonamiento
declarando todo sentimiento
incapaz de definición;
eché a caminar
por los senderos hechos de asfalto
y en esta vida hecha de noche
no le eché la culpa
a nada ni nadie
por mi condición
de forastero
perdido
entre las mareas
de gris ciudad.

ser huérfano

¿Fue error

separarse

llamarse huérfano

para recorrer descalzo

la inmensidad de las cordilleras

                del pensamiento

sin aire, ahogarse en las aguas nocturnas

                 del enigma

anclado en la soledad

para ver los edificios muertos cuando todos

              se fueron a dormir

crecer la barba por falta de espejo –

fue error

ser espectador único

  lombriz de tierra

aún en el lodo prístino;

inventando las nubes

que lloverán sobre los innavegables ríos

que lentamente llenan los océanos del futuro?

 

 

poesía del nihilismo contemporáneo

en el parque

Estoy cansado
sentado un parque
de noche pura
cansado de utilizar
palabras añejas
para todas estas cosas
que apenas nacieron hoy


el árbol sin hojas
una luna lejana

 

dos versos exhausto
quedé, que este mundo extraño
nadie aun le ha inventado
un alfabeto ni mucho menos
han discernido los pasos
huecos y sublimes
de una marcha
cuyos poemas revelarán

 

el parque con la luna
la noche con el árbol

 

como cosas nuevas
aun sin nombre.

la mesa – o fracción de ella

La mesa
con su color
y un poco de resfrío
verde con ganas de rojo
estrecha, tumbada
en el cuarto que nadie visita
justo esta mesa, o fracción de ella
babeando una sangre amarga
llorando las lágrimas de existir
con dos latidos sonoros
hechos de viejos testamentos
la mesa o alguna de sus cuatro patas
la tercera, tal vez, detrás del vínculo invisible
confiando que la cuarta y la segunda
la odian, la primera perdida
como la última oración de un libro
la mesa
lejos de la confabulación
incapaz de soportar ni un solo pelo más
reina del rectángulo inservible
verde a veces verificablemente vacía
la mesa donde llegaré a morir algún día.

La inefabilidad

Dos luces
son la protuberancia de mi visión
al costado
la cerveza checa casi agotada
no soy el único
si yo picoteo el papel con una punta
otros punzan el piso con sus pies
y por su efímero movimiento
mis dos luces
confiesan la fragilidad de su fuego
mientras tanto la atmósfera de mi cabeza
recibe el fondo ambiguo de conversiones ajenas
conjuntamente con los zumbidos modernos de un techno
la variedad de mis temores oscila
entre la potente metafísica del libro a mi izquierda
y la interrogante de quién o qué soy
el propósito actual es escribir un poema
amplio como este irrepetible momento
que ni yo ni otro volverá a tener
y como las cosas en frente
tienen una piel alucinógena
no por la cerveza que casi termino
sino por su inconcebible hecho de existir
entre tanto, acaricio mi bigote que se siente
como un animal vivo reposando en mis labios
y el viento crudamente viajando sin color
sobre las hojas y los techos del mundo
todo esto, es
– si las proposiciones son válidas –
aspectos de una terrible vida
una colección de datos insuficientes
que intentan representar
la abundancia
de la existencia
y la impotencia inherente
de convertir este fenómeno
en cosas habladas.

último poema

Enciendo hebra por hebra

del nido de lo que sería una vida recordada

se siente como una caída libre

se me hace que escribimos la mayoría de nuestras vidas

en el pálido sudor del olvido

como cada experiencia es un grano salado

deshecho en el gran océano del tiempo

¿qué queda para la biografía humana?

solo los encorvados tentáculos de la inefabilidad

rebalsando lo límites ficticios de lo posible

derribemos los troncos de los últimos domingos

para el amanecer del ciclo siguiente

sin el atuendo de nombre sin traspiración de hábito

iniciaría la aventura desmesurada del sueño inagotable

hebra por hebra se cruza al invisible

los siglos dejan de importar

el cabello crece con el frenesí de antorcha

las aguas de este mundo nuevo ya me estremecen

suspiro al inquieto movimiento

desvaneciendo los quehaceres del minuto apagado

la pequeña niña de tiernas constelaciones

acontece todo simultáneamente: y aun así

todo tiene una larga espera

estas son las callejuelas del idioma que se esfuma

conjuntamente con la cesárea terrestre cuyo abismo

nos presenta el grito nacido del porvenir

descender al átomo puro de noche y soledad

antes tantas lejanías poder sondear

las simetrías fenomenológicas del exceso

una abundancia con superficie de piel

la tez del infinito perdida entre cápsulas de duración

tanto… tanto así

consumida la voracidad del eterno

en este irrecuperable instante .

cuanto más

 

 

Choque,  ¿existiré?

en un mediodía ártico

las caras, atardece el continente

madre, ¿qué son las noches?

ayer salí por tantas calles

habían tantas nubes

caballeros, ¡ya no puedo competir más!

el pie izquierdo me duele de tanta cárcava

oye, quién cae primero al fondo

ahóguense máquinas de piel

para cenar el hielo del seno

solitario como el impaciente cáncer

de una medianoche antártica

exhausto, ¿resistiré?

con el eje del planeta

que atraviesa justo medio

      de mis entrañas

duele, dolor planetario

cada segundo gira,

produciendo el dolor

de un orgasmo arrepentido

un éctasis malgastado   

¿dormirán? aquel amigo distante

los indígenas que nunca llegan a visitar

acostado, porque las últimas horas de los respiros

son gotas armoniosas de tregua

antes y por el después

justo aquí he de quedar .