He corrido amaneciendo
por mi voz
abriendo cordillera
cual hunde su letargo
en las crestas de mis latidos
he lastimado la luz ayer
cuando le consulté el por qué
de la oscuridad del porvenir
inmemorialmente tapé mi esqueleto
con el recuerdo de tantos
dioses escapados de las mareas
me meto sin ciencia
al ciego enredo de mi sangre
sin clave u obligación
tragué las copas de los árboles
que se mecían como gotas
de cielo
y le hice catedral al hueco
donde faltaba el alma
he amado atardeciendo
la claridad de mi locura
por mi boca
salió una isla hacia viento.
poeta contemporaneo
Nos ha tocado morir
Nos ha tocado morir antes de morir
nos ha tocado la muerte con su uña,
antes de asirnos a su monumentalidad.
Nos toca morir
a imagen de proyección,
de niño, nos tocó ver morir la nube
de adolescente, nos tocó morir una abuela,
de adulto, nos tocó amigos morir;
nos ha tocado morir antes de morir,
cada grano de fuego, cada mito de piedra
cada persona pura
muere, tarde o temprano,
en nuestras copas de luz, alguien
o algo se apaga, como
un grito en el vacío
cielo
a dónde
sino a lejanía ágil que salta
donde la razón no llega
ni con su ala cuadrada
y lógicos aleteos
antes de morir hay tacto
palpo, roza cada superficie
contra cada rosa de piel
sea piedra o nube o humano
restregando entre sí
dando eros a cada
escalofrío de revelación
pero nos toca expirar
prometerle al olvido
todo lo que se ha podido
en tiempo recordar
no podemos traducir
la agonía de existir en corto universo
no se puede trasladar
el dolor de árbol
que arraiga pulso al corazón
no hay paréntesis
en aullar nuestra melancolía
al imperio del silencio.
Poesía Contemporánea
ai dolor
ai se me derrite la tristeza
en mi boca
y tengo una luz tan amarga
que solo ni los ojos
la pueden tragar,
sanar y olvidar.
Ai quiero devolver este montón de mundo
regresarlo con este puñado de palabras
que nunca encuentran la verdad
regresar el mundo como un libro
que nunca podré terminar
como un vientre
que nunca podré fecundar
ai se me deshace la última hora
en mi boca
la última candela se va derritiendo
y su fuego jala la sombra
veo cosas negras unir sus fronteras
ai esta melancolía significa cuerpo
solitaria y labios rojos
para amarla y darle una
ropa de lágrimas
ai se me puebla la tristeza
en mi boca
como dando fruta inmensa
con semilla que tira raíz tan gélida
que llegaría al corazón
ai me pregunto qué será la muerte
para tranquilizar y esparcir
la sangre en una ruta
roja del viento
ai se me deshace la lengua
en mi boca olvidada
y abro dientes tantos
latidos que nunca pensaron
que el pensamiento nunca los
entendería .
Poesía Contemporánea
de las nubes
Solo pido un fragmento con sangre de esfera.
Una esquina donde pararme y medir desde ese
ángulo el temblor de la ilusión. Solo pido tener
un rincón donde pueda ir arrugándome sin paisaje.
Transitar las generaciones como un anónimo hombre
en el fondo de una fotografía. Solo pido un borde
donde pueda beber la humedad de la luz. Donde la
puerta sea ángel sin alas. Pido solamente una fracción
hinchada con las raíces de la música. Una ración de carne
apretada por manos ajenas. Pido el segmento que cementa
el alma con la inmensidad. Una borona que ruede y vaya
atando las noches a su dilatada circunferencia. Solo pido
un entreacto donde puede espiar la vagabunda forma de las nubes.
Poesía Contemporánea
casi
Casi sí.
Casi sin sombra.
Casi sin la primera luz que se fuga de las costillas.
Siento el nuevo método.
Sin forma, casi breve, vago.
Siento el método, la técnica
sin expresión ni estructura.
Me detengo.
Me detengo frente el lienzo.
Me tuerzo el corazón, la tinta del movimiento.
Casí.
Casi al campo blanco.
Casi transparente la esencia.
Si pinto la línea o el fondo.
Si pinto la historia o el sueño.
Si pinto el esqueleto o la emoción.
Si pinto la culpa o el vacío.
Casi sí.
Casi siempre no pinto nada.
Casi siempre se encoge lo cósmico a una gota negra.
Casi siempre la dejo secarse en el pincel.
Hoy, casi tocó la espalda blanca.
Hoy, casi se acaba la posibilidad.
Hoy, casi maltrato la inefabilidad.
Casi.
Poesía Contemporánea
Insomnio
No puedo dormir
hasta multiplicar
la definición del mundo
hasta tejer una ilógica
estructura de fluctuación
hasta verter el proceso
dentro de un circuito
inmensurable de descripción
el mundo se está haciendo
en un gesto automático
no puedo dormir
hasta que embarre
con inteligencia
la marcha incomprensible
de su función
no voy a dormir
hasta que despelleje
la esencia de su
corteza de imagen
el mundo está pronunciando
sus cálculos
con un acento de agua
no voy a dormir
hasta que remoje
cada palabra
en ese cauce de ensueño
Poesía Contemporánea
tengo tanto buda
Tengo tanto buda.
Que con cada nube
me muevo panteísta.
Con cada respiro
me atraganto con la satisfacción.
Estoy lavando los platos,
sí, como si fuera cada uno
el ala de un ángel rafaelista.
Tomo asiento y me siento
acobijado en coro de silencio.
Abrí la cárcel de piel para
poder lavar la sangre
con luz de vida.
De lejos veo
los pensamientos,
como montañas teñidas azul
por la distancia.
Tengo tanto buda.
Que el viento me trajo
la luna a mi puerta.
Y no paré de bailar
en plena habitación
como si agarrara el mundo
de su pequeña cintura.
Poesía Contemporánea
La consolación
Nada me obliga a detenerme
aquí en este minuto
desistir la infancia del futuro
nada me obliga
torcer en nudo el pasado;
dejar nublado el presente
que acaricio como una pasiva
espalda de nube.
Pero me detengo a limpiarle
la baba que suelta la luz, y a hacerle
más campo al vacío.
La consolación está
en confundir la razón
con una conglomeración
de apariencias que cicatricen
tan rápido como posible
en símbolos
pero no en memoria.
¿Por qué la mecánica
de saltar allá y quedar
atrapado como otra aurora
entre racimo de noches?
Les digo por qué. Porque
nada me detiene
cuando estiro el mundo
como un llanto de cuero
y soplo polvo de estrellas
sobre sus ruinas dormidas.
Poesía Contemporánea
(léase humano)
El hombre (léase humano)
es una figura
confundida por la luz
se puede decir que es
un látigo de humo,
fuerza y evanescencia.
El hombre es un golpe
duro sobre la tierra
dejando atrás un eco
invisible y casi triste.
El hombre recoge
un puñado de tierra
y le dice, eres
mi única razón.
El hombre
ha aprendido
solo una cosa
de la historia:
cómo esperar
El hombre (léase humano)
espera que llegue
la señal para dejar
de ser hombre.
El hombre
no ve el hueco
pero lo siente.
Lo siente.
Poesía Contemporánea
hacia la luz
jalar la luz
desde sus trenzas de pulso
clavar los dedos
en el esplendor de la ilusión
apretar
el crudo óleo del brillo
arrancar con uñas
el follaje del fuego
y pellizcarle a
cada estrella
su borona de incendio









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