Inventado una mañana

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La sombra
cubre cada movimiento
llueve
pero no hay
gotas
nadie
sale por las calles
por miedo de morir
de tanta luz
fue lógico
entonces
identificarse con
las sombras
con lo que sucede
pero no se percibe
fue natural
vivir
porque
no queda otra;
nos acostamos
no para la orgía
sino para sentir
el manto
intangible de oscuridad
sobre nuestros pechos
desnudos,
sepultados
a la espera
del noticiero matutino
que nos revelaría
alguna razón para vivir.

.

.

.

poesía contemporánea

desangrar

El mundo se deshace
lentamente
trozos blancos de su piel
flotan al suelo
en el aire resuena
los angélicos acordes
de la tristeza
que engendró al mundo,
y ahora
al ritmo de los
copos de nieve
que lamentan
el final
se unen los labios
de los tiempos
fúnebres y salinos
en un contacto recóndito
mientras la sangre
de la tierra
se derrama
por estos cielos
taciturnos.

Poesía Contemporánea

sortilegio


Dónde me llevan
todos estos versos
dónde me dejarán plantado
en qué sombra
de cuál solipsismo
se derraman palabras
como gotas de sangre vital
por dónde
cae
la inmaterial sustancia
de un sueño
por dónde cursan
los ríos
de una aventura
imaginada,
en qué tinta
quedan plasmados
los irreversibles hechos
de una invisible
vida.

 

Poesía Contemporánea

ser huérfano

¿Fue error

separarse

llamarse huérfano

para recorrer descalzo

la inmensidad de las cordilleras

                del pensamiento

sin aire, ahogarse en las aguas nocturnas

                 del enigma

anclado en la soledad

para ver los edificios muertos cuando todos

              se fueron a dormir

crecer la barba por falta de espejo –

fue error

ser espectador único

  lombriz de tierra

aún en el lodo prístino;

inventando las nubes

que lloverán sobre los innavegables ríos

que lentamente llenan los océanos del futuro?

 

 

poesía del nihilismo contemporáneo

ser hoja

Es la edad para ser hoja caída del árbol mudo
nuestra voluntad no sería más que una ráfaga de viento
el destino: caer en un caño lleno de cosas olvidadas
nuestro sueño sería desintegrarse en una sopa de residuos
tocar esta vida una última vez en forma unánime
hasta volver a ser parte de todo, del resto
una vez más
hoja
sol
y agua
por esas épocas vecinas
llenas de galaxias y sueños.

en el parque

Estoy cansado
sentado un parque
de noche pura
cansado de utilizar
palabras añejas
para todas estas cosas
que apenas nacieron hoy


el árbol sin hojas
una luna lejana

 

dos versos exhausto
quedé, que este mundo extraño
nadie aun le ha inventado
un alfabeto ni mucho menos
han discernido los pasos
huecos y sublimes
de una marcha
cuyos poemas revelarán

 

el parque con la luna
la noche con el árbol

 

como cosas nuevas
aun sin nombre.

la mesa – o fracción de ella

La mesa
con su color
y un poco de resfrío
verde con ganas de rojo
estrecha, tumbada
en el cuarto que nadie visita
justo esta mesa, o fracción de ella
babeando una sangre amarga
llorando las lágrimas de existir
con dos latidos sonoros
hechos de viejos testamentos
la mesa o alguna de sus cuatro patas
la tercera, tal vez, detrás del vínculo invisible
confiando que la cuarta y la segunda
la odian, la primera perdida
como la última oración de un libro
la mesa
lejos de la confabulación
incapaz de soportar ni un solo pelo más
reina del rectángulo inservible
verde a veces verificablemente vacía
la mesa donde llegaré a morir algún día.