¿Dónde está mi ambición?

Ambitions_Acrylic_Painting_Detail

estoy enfermo
dedos tiesos
como tarántula momificada,
el brazo extendido
un puente de la cama
al inaccesible vacío
a mi izquierda,
en soga
una flota de pelo
el polo septentrional
de mi cuerpo
esa masa resignada fútil endeble deleznable
flotando yo absolutamente
como sustancia inclasificable
sobre la región
donde el humo
y la muerte
se mezclan incesantemente
como los años y las mentiras

 

las repúblicas de mis verdades
vencidas
sin banderas ni gloria.

 
 
 

 

 

poesía moderna

últimas luces

Los cielos
son una marea
de lluvia
en total silencio
con un ave
despegando de un árbol
volando hacia una elevación
donde todo lo terrestre
es sueño cristalino
esta es la muerte
son noches puras
aguas en sinfonía
reflejos y perfección
de todo lo que fue
de todo lo que
sentí .

 

 

 

poesía contemporánea

la mirada

Se vestía de una lejanía
ella descansaba
en el horizonte
tapado por una civilización
de huecos y ecos
ajena a la lucha diaria
ella
con una pesada envoltura
de estrellas y pesimismos
se movía sigilosamente
como ideal moribundo
que chorrea del las manos
y en secreto de mar
desnuda por la transparencia
de su distancia
me miró
callada y juez
condenó todo intento
en silencio y espera
me percaté que el mensaje
es un cuarto de hora
hundido en el vacío
sin números.
 
 
 

poesía nihilista

los días son…

los dias

Los días son campos
ambiguos
los días son
necedades
hechas para enfurecer
y desaparecer
los días son
rituales estrechos
donde no caben
los elixires de un borracho
los días son mitos
narrando la imposibilidad
de un sueño metafísico
los días son
la verdad
de lo que no
tiene verdad.

sortilegio


Dónde me llevan
todos estos versos
dónde me dejarán plantado
en qué sombra
de cuál solipsismo
se derraman palabras
como gotas de sangre vital
por dónde
cae
la inmaterial sustancia
de un sueño
por dónde cursan
los ríos
de una aventura
imaginada,
en qué tinta
quedan plasmados
los irreversibles hechos
de una invisible
vida.

 

Poesía Contemporánea

a possible death

dreaming death

The end
had come
plummeting to the ground
my fingers spread
making one last contact
with the sidewalk
the rough cement
at the base
of this ultimate world
I was dying
my heart had only a few
beats left
before the entire
intoxication of life
would vanish
and I
touching this world
for a last time
on the street side
the hard grey cement
the pain and the beauty
the last sight of sky
the last gust of air
leaving
all the strange
beautiful
perplexing realities
within the earth
that was holding me
for the very last time.

¿Cómo existir?

No_se_Existir

 

 

La poesía es mi tercer solitario ensueño
similar a la vida borracha de símbolos
o al sueño cansado de cronología
así, la vida, los sueños y la poesía
son todos, con igual probabilidad
la temible alucinación de una sombra humana
que desliza un frágil dedo sobre el polvo existencial
exponiendo la superficie gris y hueca
y al llegar el dedo al borde
resbala y cae en una profundidad fría y alegre,
y como no queda más nada
el verde de la hora
se distrae con la neblina de adjetivos
y la sustancia intocable de versos
inventando un nuevo mundo
donde ni siquiera yo
estoy seguro de existir.

ser hoja

Es la edad para ser hoja caída del árbol mudo
nuestra voluntad no sería más que una ráfaga de viento
el destino: caer en un caño lleno de cosas olvidadas
nuestro sueño sería desintegrarse en una sopa de residuos
tocar esta vida una última vez en forma unánime
hasta volver a ser parte de todo, del resto
una vez más
hoja
sol
y agua
por esas épocas vecinas
llenas de galaxias y sueños.

en el parque

Estoy cansado
sentado un parque
de noche pura
cansado de utilizar
palabras añejas
para todas estas cosas
que apenas nacieron hoy


el árbol sin hojas
una luna lejana

 

dos versos exhausto
quedé, que este mundo extraño
nadie aun le ha inventado
un alfabeto ni mucho menos
han discernido los pasos
huecos y sublimes
de una marcha
cuyos poemas revelarán

 

el parque con la luna
la noche con el árbol

 

como cosas nuevas
aun sin nombre.

la mesa – o fracción de ella

La mesa
con su color
y un poco de resfrío
verde con ganas de rojo
estrecha, tumbada
en el cuarto que nadie visita
justo esta mesa, o fracción de ella
babeando una sangre amarga
llorando las lágrimas de existir
con dos latidos sonoros
hechos de viejos testamentos
la mesa o alguna de sus cuatro patas
la tercera, tal vez, detrás del vínculo invisible
confiando que la cuarta y la segunda
la odian, la primera perdida
como la última oración de un libro
la mesa
lejos de la confabulación
incapaz de soportar ni un solo pelo más
reina del rectángulo inservible
verde a veces verificablemente vacía
la mesa donde llegaré a morir algún día.