
Al frente, pared
Atrás, muro
A la izquierda, barrera
A la derecha, cercado
Abajo, asfalto
Arriba, oscuridad
Adentro, cansancio
Mi vida.
¿Qué hacer?
Dormir.

Al frente, pared
Atrás, muro
A la izquierda, barrera
A la derecha, cercado
Abajo, asfalto
Arriba, oscuridad
Adentro, cansancio
Mi vida.
¿Qué hacer?
Dormir.

Qué son las manos
si todo se debe abandonar
qué es la mente
si todo se debe olvidar
mi vida se mueve como corriente
en vertiginosa caída
desbordándose en ilógica tristeza
rugiendo como león herido de bala
ya se siente la muerte
intento ver el polvo levitando
al centellear en este último rayo de sol
la belleza abre un portal
un punto de luz
en el centro
de la negra existencia
ya se siente la muerte
como una larga lluvia
sobre el mugriento
corazón.
Tenemos que morir
pero me pregunto
si será con ojos ensangrentados
mar y martillo en estómago
con los dedos atorados en la rubia noche
la boca blanca llena de zozobra oval
la lluvia hecha roca en el ombligo
con las uñas negras como espejos negros
lunas de fuego entre mis pupilas
y ese sol de hambre desde mi sueño
tenemos que morir
pero paso pensando
en el teatro
la última escena
bella, inconexa y loca
sin consecuencia
ni causa
alguna


Cuál es el punto de
partida
de la misma realidad
y esa inoportuna
importancia
del sentimiento
espero
aislado
casi como gota de verdad
el momento
cuando
nazca algo
que no pueda
dudar.

A veces
es
más
fácil
negar todo
que empezar
el día.
Eso que lleva
el nombre
de corazón
no sana su sutura
esa herida que se me abrió
cuando choqué con la
historia.
Cómo se explica
la alegría
de no entender
la vida.
En qué enciclopedia
se encuentra
esta inocencia,
la puerilidad
de haber
nacido
hoy!

Sí
sí
sí
las palabras
y la vida me cansan;
la cura es no pensar más
y acostarse dentro del sueño
que alberga
las estrellas, el mito y la muerte;
paredes, pisos y ventanas de silencio
una noche tan sutilmente inconsciente
que a veces se me olvida
que hay una especie de mundo allí afuera,
a veces sueño
con poder dormir
en mi eternidad de blandura
como sombra
envuelta en
ocaso

Mi siglo
es apenas
una décima década
indigestible
entre mis dientes
este año
es apenas un
centenario incómodo
atorado
entre mis uñas
mi vida
es apenas
una fábula
desdibujada
entre mis otras
ficciones
mi… mi… mi…
planes
son apenas
desesperados pasatiempos
entre los inventos
que constituyen
mi prisión.


La sombra
cubre cada movimiento
llueve
pero no hay
gotas
nadie
sale por las calles
por miedo de morir
de tanta luz
fue lógico
entonces
identificarse con
las sombras
con lo que sucede
pero no se percibe
fue natural
vivir
porque
no queda otra;
nos acostamos
no para la orgía
sino para sentir
el manto
intangible de oscuridad
sobre nuestros pechos
desnudos,
sepultados
a la espera
del noticiero matutino
que nos revelaría
alguna razón para vivir.
.
.
.

Era una de esas noches,
una más entre todas las noches
tantas veces envolviendo la acostumbrada monotonía
de los hábitos
tantas agonías bautizadas con nombres y apellidos
de los que existieron para nunca más existir
y yo sentado aquí viviendo otra noche
de una sutil transparencia
casi inmóvil, cuando se espera que sea día
solo para que luego esperar
alguna otra noche
y en ese ciclo de irrelevancia
me siento aquí como muchas otras veces
sabiendo que nada nuevo va a suceder
por lo que miro la renovable crudeza
con la que se repiten todos estos objetos
resuelto a vivir con las triviales concupiscencias
del Destino.
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