a veces existo

luz existencia

Cuando hoy existo
pues llego a existir
sin estar seguro donde
ni en que color
ni siquiera sé
por qué me interesa saber
si existo

pero llego a existir
por momentos
y luego
una llovizna
me recuerda
que es probable
que esto no este
sucediendo

imagino una llovizna
quince milenios
después
en el mismo lugar
donde estuve de pie

¿habré existido o
existir en el pasado
ya no es existir?

cuando existo
pues existo
aunque sea por ratos
sin tener forma
de comprobarlo
e incluso a veces
sin estar
convencido de existir.

Poesía Nihilista

espiral

Que te diré,
si solo uso las palabras
que se han inventado
hasta ahora,
ocupo además una
cornucopia de sensaciones
que aun no existen
porque no existen
aun sus nombres
para identificarlas.
Ahora que me siento
a escribir a las 2am
para percatarme
que no hay que
escribir nada más.
Habrá, eso sí,
algún día
que desligar
las emociones
de las palabras,
vivir como alma cruda
expuesta al sol.
No inventé el reloj
y los minutos son 60 pestañeos
que heredaron los griegos
de los babilónicos
y ahora que voy a ser padre
de mil horas de libre albedrío
todas corriendo por las calles
y, de vez en cuando, sentadas
en la arena tibia
de una caja para niños
en el patio trasero.
Empiezo a dibujar
un círculo sobre círculo
como si el universo
fuera un monstruoso
espiral que se comiera
a si mismo.
Estas palabras me
ayudan cuando sirven
de cobija y generan
un cansancio
suficiente para
desconocer el
conocimiento
que se ha de morir.
Ahí está la conclusión:
Sí, moriremos tu
y yo como
dos vagas figuras
empujadas al guindo
de un sueño – igual de profundo
pero más negro –
que este
en el que
vivimos
ahorita.

Poesía Nihilista

del cielo

Los pájaros
a veces
toman vuelo
elevado
por los cielos.

Saben que
abajo
se disuelven
sus sombras
en un nido
de vicio.

Existe un caos
que se retuerce
como una lombriz
entre el pico
de un ave
recién nacida.

A veces
un pájaro amarillo
vuela para ser
borrado por el sol

y como
amamos
el nido
no notamos
que su sombra
caía en
silencio.

Algún día los días ya no serán días

Algún día los días ya no serán días.
Habrá cortinas que se eleven
como párpados,
la textura del tiempo
temblará como mar verde,
todo minuto sabrá a sal de una luna
bajo loca luz del recuerdo.
Las hojas crecerán como montañas
con sus sombras besando
el riachuelo del deseo.
Habrá grandes máquinas
que brillen a la distancia
como ojos de pájaros.
Las estrellas
como musgo colgando
de los cuernos de un animal dormido.
Las nubes serán las islas
talladas en la piel por los años.
Las madres liberarán palabras
como peces a un piélago de sentimiento.
Habrá un día, cuando los cuerpos
sean hilos de himnos enrollados
en un remolino de horizonte.

Poesía Moderna

denudar

 

Cuando un pájaro
me recuerda que
el sol vuela
a través del color negro.

Sabiendo que hoy deposito
mi nombre a la tierra
y regreso a un invisible
rincón de silencio.

Que si cada verso
fuese un trago de vino,
un párpado pesado.

Me desvisto de mi piel
para derretirme por las calles.
Un algodón de beso;
me absorbe la nube.

El follaje de las palabras
me abandona;
si algo dije, hoy
corre en el río

de una sombra

Poesía Nihilista

numinosidad

He creído
los mares
son manchas en el papel
pálido de corazón y fluente
en el horizonte vacío
de verdad, una textura
de nube sin palabras
inscritas a lo que se ve ;
para sentir que morir
sucede de rutina
en estas estelas
que abrevian las memorias –
manos al ataúd
el momento enterrado
y son estas frases o fragmentos
que flotan a resplandecer
como pétalos amargos
en dulce danza de defunción.

 

 

 

Poesía Nihilista

1987

Pongo una oreja
contra la desdibujada foto
de la memoria –
unos cuantos pasos imprecisos
en el cuarto de mi madre; el sol blanco
de 1987.
Ya me acuerdo, soy un espectro
preservado en mármol. Sin pies.
Apoyo mi cabeza de cal contra la noche.
No son estrellas. Son boronas de
pan blanco que tiré a la tierra
para que comieran los zopilotes.
Soy una cueva de lágrimas,
donde se bañan los murciélagos.
Veo la foto y sus eventos son
como reflejos del lago donde nunca nadé.
Soy un niño tallado en blanco y negro.
Sin dientes. 1987.

Poesía Nihilista

con los pies en la tierra

¿no es filosofía
mover la mano
sobre las cosas
y sentir
sensualmente
la superficies
como la piel dura
de una ilusión

no es religión
buscar la apertura
entre un segundo
y una eternidad

no es poesía
observar la vida
para contarla
como
una realidad que no
pudo suceder
de otra manera?

Poesía Nihilista

Hoy, cuando pensé

Hoy, cuando pensé
en la muerte
no me enfoqué
en como sería no existir
ni si llegaría cuando
estoy mirando por la ventana
o si descendería en un martes
o un miércoles

más bien
pensé en los que ya murieron

pensé
en que algunos han muerto tristes
otros han muertos satisfechos
que mil cosas
pudieron haber hecho diferente
en la vida
pero que ya nada importa

pensé
‘una vez muerto, ya nada importa’

ahora pienso
si me tocará ese día
estar triste o feliz;
y considero que no
hay mucho que pueda hacer hoy
para influenciar
la sentencia

lo único que me queda
es escribir poemas
dormir con una panza
llena de vino
y esperar el juicio
de los días restantes.

Poesía Nihilista

me senté en un templo

Me senté
en un templo

elevaste un canto
las aves en vuelo
el rubor del amanecer
los retozos del mar

una voz
de piedra blanca
piel fría
colina asoleada

quedé postrado
como un pagano
frente una canción
que goteaba como miel
sobre los ramos amargos
de mi alma

miré el mármol
de las estatuas
los ojos del santo

olvidé mi intención
de correr por los callejones
en búsqueda de un placer fútil

descanse mi vista
en la tímida luz de una candela

descanse
en los verbos mudos
que cantan los ángeles

todo saber
se extinguió
bajo una lluvia
de aleluyas

y luego
hubo
silencio

Poesía Nihilista