en bolsa llevo la mente

poesia_la_mente

En bolsa llevo la mente.
Al barco, al minuto.
La llevo como un mandado
al puerto, al lejano.
En una habitación,
con sus muebles lentos y
fotografías desdibujándose
dos amantes en
infinita invisibilidad
duermen apagados en aire;
desnudos en la cama sin cobijas.
Yo paso por su ventana,
con la mente en una bolsa.
La llevo al hombro,
de ciudad en ciudad
a las olas, a las sales,
a flotar falsa fugaz
a limpiar su arcilla raíz ideas
a abrir sus puertas en océano.

Poesía Contemporánea

al nacer con nada

al_nacer_con_nada_poema

Anteriormente
estuvimos arropados
en un circuito
de mudos nudos.

Recuérdalo, antes del color,
antes del primer sonido
que entró como daga
por el oído.

Anteriormente
éramos desconocidos espacios,
abiertos y durmiendo
tan llenos de vacíos.

Recuérdalo, antes de que la piel
rozara con la historia, antes
de que la noche se congeló
en alegoría infinita, antes.

Anteriormente
había desnudez,
un mundo entregado y agotado
en cada instante, luz pura lividez.

Recuérdalo, antes de estructura,
la marea
mareándonos con intraducible
movimiento, ausencia corpórea.

Anteriormente
abordábamos eterno
esa esfera sin fronteras,
el interno invadía el externo.

Recuérdalo, antes de la soledad,
cuando no había fondo, ni jamás,
ni objeto, ni muerte –
todo siendo lo mismo con todo lo demás.

Poesía Contemporánea

denudar

 

Cuando un pájaro
me recuerda que
el sol vuela
a través del color negro.

Sabiendo que hoy deposito
mi nombre a la tierra
y regreso a un invisible
rincón de silencio.

Que si cada verso
fuese un trago de vino,
un párpado pesado.

Me desvisto de mi piel
para derretirme por las calles.
Un algodón de beso;
me absorbe la nube.

El follaje de las palabras
me abandona;
si algo dije, hoy
corre en el río

de una sombra

Poesía Nihilista

aquí está

love for poetry

pasé días buscando
la poesía de la vida,
me asomé por debajo de los carros
metí mano en alcantarillas medio abiertas
o presté oído a cartas selladas a ver si se les salía una letra,
contando días que los numero del infinito hacia atrás
con frecuencia termino vituperando el verso
y socorriendo al vicio,
pero hoy fue diferente,
desperté y me asomé a la ventana,
una gloriosa mañana porque las nubes iban cargadas de
fecundas melancolías y los motores de la calle susurraban
sus metáforas de desolado humo; ¡qué bien! – pensé
pero luego de meditarlo, eso no era poesía;
me puse a escribir esto y tampoco es poesía
y ya medianoche no tengo fuerzas de buscar más
solo tengo la decencia de decir que la botella de vino está vacía
y si en algún momento hubo poesía
me la tragué
hace media hora.

 

Poemas