
con hora y hielo
destilo la razón-
muero.
Muero.
máquina diseñada
para añorar la
inmortalidad.
Con época y épica
concentro la oración,
vivo.
Vivo.
alma destinada
a soñar su
ficción.

con hora y hielo
destilo la razón-
muero.
Muero.
máquina diseñada
para añorar la
inmortalidad.
Con época y épica
concentro la oración,
vivo.
Vivo.
alma destinada
a soñar su
ficción.

He puesto una larga mirada
a la resolución de la máscara
atado ando como por brazos de siglos
un secreto espiral hace noche de mi razón –
el espíritu recóndito expulsado de su frente
parece llegar a la cumbre de una antigüedad;
esta máscara que espío desde el asiento de
mi soledad,
alzo humos entre los torbellinos del tiempo
algo infinito crece como olor entre sus gestos,
con sus manos de vino blanco me acaricia el deseo
de hierro mis horizontes se duermen;
aquí hay fondo tras fondo
hundimiento sin calidad de movimiento,
veo desde los ojos ecuánimes de la sombra
mi destino de máscara, cubriendo con tez
el enigma del vacío.

De los muros
puedo decir
mucho.
Son almohadas
con maternas escobas
barriendo escombros de horizonte
dejando la cabeza de rutina
dormir en su ternura.
Puedo hablar de senos rotos
de la sombra de leche
enrollándose como pezón
en un vals de grasa.
De la máscara tengo
mil canciones,
tanto poemas como hormigas
esbozadas en la turbulenta
sensación de vivir
crípticamente.
De la frente
puedo decir
mucho.
De ella los rectángulos
y las esferas hace gaviotas
que volando dibujan una curva
de ombligo
negro en el sien
de la mujer en vano.

cielo,
lo fue todo
el cielo
es mi único verbo
la elocuencia visual
del ámbito
cielo
como opio
sobre las cosas
cielo
como la raíz
de lo imposible
cielo
castaña risa
de esa boca
oval
cielo
un perfume celeste
de ahí
cae un desierto
sobre el vientre
húmedo de la mente
es ahí
donde pájaros
almuerzan constelaciones
cielo,
lo fue todo
el cielo
de las nubes
que tragan mares
el cielo
de las noches
que desmienten fronteras
el cielo
de carne transparente
huesos de viento
soledad de aire
ese cielo,
lo fue todo.

Aguerrida nostalgia
rellenando los vacuos
momentos de reflexión
como cielo negro encobijado
entre las hojas del árbol
todo rostro de energía mentida
alojada en la versión patética
de una voz, mira animal
la cruda violencia de los ojos
con mentiras y celos huyen
los ciclos del notorio celeste
hoy iniciamos la ruptura
una sintomática realidad
de hacer verbos armas
miradas copas de sangre
terror de lombriz
desmembrada, todo dirigido
al ombligo de la razón
esa mansión vacía
de universal visión
ficción sedienta
a la recta hora
de silencio
oración
en rincón
de agónica
sabiduría

A máquina
mi cama tendida
a mera máquina
de fuerza enigmática
carne al movimiento
de una máquina
con herida de cielo a pecho abierto
mi latido es máquina inconsolable
dedos y robótico pudor
mi mirada es artificio
un instrumento predestinado
a máquina de dolor
la vida rotunda y miserable
gira en eje y mecánicamente
en ciclos incomprensibles
de industria, hierro,
artificialidad
humana.

Supura de la piel del extraño
algo de temible olor
semejante a la electricidad cruda
de un miedo, de una relampagueante pesadilla;
el prójimo se mantiene distante
algo ajeno y amenazante,
son pelos y poros de animal incógnito
no hay sexo ni compatibilidad
con sus arcos de hueso y cartílago –
se presiente la sangre como una ráfaga
de dolor subterráneo, alimentando
la congénita bestialidad del otro,
es un adversario carnal
es un agente de incomprensión,
sus vocales de lágrimas y secreción
erizan el cobarde manto
de nuestra piel;
nuestra era de caníbales
carne rota entre los accidentes
músculo a desgarro ubicuamente,
el otro es un ser de tentáculos
feroz pezuñas listas para
desmembrarme en el primer contacto;
medito sobre el hombre y hombre
mujer con mujer
niños entre niños,
ese infierno de raza enajenada
entre sí
y la perversidad del conocimiento:
soy salvaje barro de venas y hambre
para los ojos de los
demás.

¿Qué siento?
La historia salvaje de mi locura
llorando ante el planeta
por la simple razón
de que olvido la inmensidad,
con mi voz espero tocar alguna raíz
la matriz del sueño
algún seno de leche astral;
plena espera y contradicción
con los seres que viven
en oscuridad
en muda comunicación
con lo que no entendemos
ni reconocemos –
es inanidad o mi sentimiento
el fundamento eterno de existir,
de existir como carne de nube,
como nombre de aire entre los negros vacíos.

No me queda otra
tenderte en la corriente
de mi lengua,
en la sílaba de mi carne:
tocas el sabor idiosincrático
de mi sustancia
debo deshacerte
como dulzura púrpura
entre los canales de mis papilas,
corre indómita como la
existencia salvaje
desciende como caos
al ombligo nocturno
de mi apetito
es sed
plenamente soledad
eres gota solitaria,
arraigadas en deseo
dos frutas:
una de piel
otra de arte
mis labios
espían el aire
son astronómicas puertas,
hacia el vacío caen tus obras
y soy presa instantánea
del contacto
laten agrias
tus nocivas pimientas –
en mi boca soy
receptor de lo que enseña
la doctrina indiscutible
del vino.
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