
Una ave blanca
pura como el vuelo
se convirtió
en fondo negro
y alzó sus alas
dentro de mí
en un cataclismo ligero
suspendido casi
sobre la eternidad vacía
del alma olvidada

La sombra
cubre cada movimiento
llueve
pero no hay
gotas
nadie
sale por las calles
por miedo de morir
de tanta luz
fue lógico
entonces
identificarse con
las sombras
con lo que sucede
pero no se percibe
fue natural
vivir
porque
no queda otra;
nos acostamos
no para la orgía
sino para sentir
el manto
intangible de oscuridad
sobre nuestros pechos
desnudos,
sepultados
a la espera
del noticiero matutino
que nos revelaría
alguna razón para vivir.
.
.
.

Y este dedo
que se desliza
debajo del ojo
sintiendo la masa
de piel
como una tierra
hecha de carne
todo es todo
hay que cerrar los ojos
cerrar los ojos
para tenerlo todo
cae de mi frente
el sudor frío
de un doloroso éctasis
si no es santidad
debe ser
una corriente
emanando de
los vientos primordiales
que zumbaron
entre los hemisferios
de la primera noche,
hay que cerrar los ojos
y sentir
la carne con su sangre
la música con su vino
la vida con su muerte
todo con todo
a las orillas
de un silencio.

Estaba frío
y la piel dolía a hielo
la manos del que fuma un cigarrillo
o los dedos del que cumple un poema
era noche
y la belleza no estaba en el frío
ni en la temprana noche
la necesidad que me obligó a escribir esto
y la del extraño que fumó el cigarrillo
consistía en que el extraño y yo
solo supimos solo de dos cosas
– era de noche y frío estaba –
en tales reducidos espacios
suelen suceder poemas y cenizas.

Testaruda muerte
de la geografía nunca encontrada
respiro profunda debacle venidera
acontece el nido puro
originando las agujas del reloj
la dinámica de un espacio descoordinado
respiro con las heces y el hambre
humano llamase alguna vez
tener cuerpo pero no ubicación
cuesta
cuesta arriba
cuánto cuesta
obligatorio precio de la tachuela
donde sentamos los niños
¡aprendan a sufrir como nosotros!
del vaticano llegan las melodías de ángeles
del hinduismo se escuchan los murmullos del incienso
del paleolítico se suman los humos del extinto fuego
uno tras uno, caen
con semejante cárcel ontológica
para qué sobrevivir con la historia, u otra cosa.

Para empezar un fragmento
me gustaría citar
otro fragmento
dice:
Dame una gota más
de esa dulce incertidumbre
solo se nutrirme de lo ambiguo
Me quedé esperando,
al despertar con penas
logro abrir dos párpados
(hechos de piedra meteorológica)
dulcemente quedarían
cerrados, creando puente al sueño
resisto y sigo esperando
“se me acaban los días”
el instinto de muerte
pero igual sigo esperando
termino de trabajar
ejercito algunos músculos
regreso al orgasmo inagotable del comer
pero aun así, sigo esperando
para las diez de la noche
cuando la botella de vino espumante
se hace inevitable
miro arriba – alguna estrella
al frente – a una calle
abajo- una colilla de cigarrillo
una, dos, tres, cuatro
copas,
algo adentro se embriaga
pero miro con vista muerta
y formulo:
You must be logged in to post a comment.