
una perdida
entre el asfalto
contando las líneas
blancas que en fila
hacen del segundo
una cita con el
destino
las nubes se elevan
estrepitosamente la lluvia
con granizos rompe uniforme
el pasto recién asomado de
una primavera débil visitando
cada minuto con letargo
derritiéndose como el hielo
del cielo
estudiando tu ojo
como la órbita del amor
sobre un núcleo de oscuro
desconocimiento mientras
la mente trata de encontrar
la razón de existir como
una ley inexorable
que te hinca en pasmo
eternamente
está en la capa de una cebolla
lo que ser hombre se adivina
en la noche cuando mueren
las horas de lucha esclareciendo
la verdad de que el centro no
existe, meramente ilusión
detrás de la máscara.



