No he podido llorar a motor caliente de rutina llevo mi apariencia bruta de intelecto recibo el cambio con dolor subo al autobús con pestañas entreabiertas mi sitio está decidido a ser cualquiera
no he llorado porque no sé si defiendo o si estoy demasiado ocupado con el gris de la ciudad somera; mi llanto busca susurrar al vecino como un viento inaudible pero frío –
comunica pero no habla de soluciones arraigada en la gota siento la derrota mis ojos serían una antología de fallas tal vez no lloro para no recordarles a estos pasajeros que todo es una trampa que el dolor es inútil advertencia
me concentro en el libro su elevación de la muerte y neurosis me siento carne, piel y pulpo de mente un cuerpo arrebatado por el símbolo pero por debajo de todo lágrimas de fuego, plena llama de instinto indómita sed de motín
mi ventana salvaje obra de color acepta mis ojos de pez muerto miro con desasosiego la trivial importancia del orden, la civilización –
sumido en los ojos de los otros ahora veo estos pasajeros, fieles estatuas en sensata postura ante la terrible e inmediata posibilidad de un hecho sin precedente:
There were so many things left to do the city had abrupt faces, ideals our hands were eager with schemes so full of intent and consequence the flavors we would discover some of the poetry entailed but our hands were sealed collapsing monuments on the bed our bodies were already heavy with the black of time, we decided to end our lives as naturally as a flow of music our destiny was a quiet ending alone in that dualism of self and terror we would begin to fall now sleeping towards the arms of a nestling hiatus, we began our descent down the throat of nullity certain that this abandoned world was only a first dream and that reality was fully awake at the dawning clouds of death.
Cómo les voy a explicar
a los niños
que la noche es animal
piel, instinto vulgar
en la borracha eternidad
el insecto
de miel e ideal
soy yo
una agónica danza
hasta morir
con la tierra hermana
entre mis dientes
de nube
es pura historia repetida
explicaría
la locura divina
de un bacanal irresoluto;
miren mi rabia melodiosa
escupida al mundo y sus cruces
las iglesias están mudas
niños,
diría,
el corazón es una cueva
con su propia noche
de espinas y tentáculos,
y son ecos de esa profundidad
que nos agitan desmesuradamente;
somos abejas inquietas
rodando un panal de misterio
niños
imiten la piedra
hagan pedregosos abismos
déjense caer
con la ínfima verdad
dentro de esos pequeños ojos,
las manitas enclaustradas en el fondo
de lo intocable.
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