en un lago quieto
reposa la luna
entre su luz fría
los peces
tragan sin despertar
el claro de luna –
casi invisible
y brevemente
la soledad sostuvo
el viento
en un lago quieto
reposa la luna
entre su luz fría
los peces
tragan sin despertar
el claro de luna –
casi invisible
y brevemente
la soledad sostuvo
el viento
Dejémonos. Afuera,
algún limbo con un
entero nimbo.
Montemos el monte
que descansa debajo
del fin. Quiero regresar
al durante, y apagarme
en el comienzo.
Recuerdo acariciar
con la punta de mi oído
el sonido
de aquella noche.
Alejémonos, adentro.
Hacia alguna vieja parte
del olvido al ébano seco
que flota como alma.
En algún semidulce,
casi aquí donde calce.
Incomprendémonos. Al
darle tamaño y cortar
tardes de felicidad,
al tu decirme ‘la velocidad
de tu muerte’ y sonreírte
yo con los ritos de mis ojos.
Abandonémonos. Al
gran ahogo de infinitas
paredes. Y los sueños
juntan manos para
naufragar en una bellísima
idea.
Acabémonos. Aquí,
con una sombra fría
como cuerpo, pegando
ladrillo en el humo;
portando el pálido hecho
de nuestras pieles ajenas.
Algún poeta
describió su poesía
como reportajes
y alucinaciones
pero no son acaso
la misma cosa;
reportar la alucinación
de los eventos
hoy…
ahí podría terminar un poema.
en potencia, en instante, en quimera.
hoy
iba andando
en bicicleta por puente
sobre mar
era una furia de crestas
sangre azul bulléndose
nadie lo notó.
(si la gente notara las cosas
es probable que la poesía
sería superflua)
nadie se acostó
sobre su vientre
para estudiar la carnosidad
del agua, su pulso refractado
en trece mil escalofríos
nadie.
y uno sigue al fin de cuentas
tratando de ser más humano
que poeta, tratando de alcanzar
con cálculo y condición.
uno regresa a casa lleno
de eco y hormigueo.
a comer a leer la noticia seguir apiñando la ceniza de los actos
al final del día
uno puede decir
que todo consiste
en una transición
de luz pestañeo luz
uno puede decir
siempre existirá el mar
para verlo mañana
uno puede decir
la mar me espera
acostada como
una mascota
a la par
de mi sangre
uno puede decir
– como un poeta –
soñé formar un nuevo mar
pero hoy…
no especulo.
Me limito a reportar la alucinación
y decir,
hoy… vi el mar.

Hubo un cielo,
algo vi por la ventana,
una confusión
de nubes y de luz,
un portal.
Me entrelazo
con el destino,
adopto cualquier deseo
que caiga entre
mis indecisiones.
Dejo de ser
mi propio vehículo
dejo de ser
autónomo.
Cómo me despido
de una nube,
cómo le explico al sol
que nunca vi más
que su luz?
Hubo un hombre
que se detuvo hoy
ante el horizonte.
Dijo: adiós.
Dijo: regreso a ese
origen que nunca
entendí.

cielo,
lo fue todo
el cielo
es mi único verbo
la elocuencia visual
del ámbito
cielo
como opio
sobre las cosas
cielo
como la raíz
de lo imposible
cielo
castaña risa
de esa boca
oval
cielo
un perfume celeste
de ahí
cae un desierto
sobre el vientre
húmedo de la mente
es ahí
donde pájaros
almuerzan constelaciones
cielo,
lo fue todo
el cielo
de las nubes
que tragan mares
el cielo
de las noches
que desmienten fronteras
el cielo
de carne transparente
huesos de viento
soledad de aire
ese cielo,
lo fue todo.
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