
Del
rojo
extraigo la razón
de mi fe
del coriáceo
carmín
deduzco
la invisible
transparencia
del misterio
en su símbolo
el color
rebota
de la dimensión
a la realidad
y moriré
en pleno
acto
de un oscuro
a una
luz.
PoesíA NIHILISTa

Del
rojo
extraigo la razón
de mi fe
del coriáceo
carmín
deduzco
la invisible
transparencia
del misterio
en su símbolo
el color
rebota
de la dimensión
a la realidad
y moriré
en pleno
acto
de un oscuro
a una
luz.
PoesíA NIHILISTa

Sin
sal
me
comí
la
esencia.
De
los
segundos
un
trago
amargo
de
memoria.
Espero
con
paciencia
que
se
añeje
la
existencia.
Para
embriagarme
un
día
de
ella
y
así
olvidarla.

Un día me levanté
hice el café
con taza en mano
abrí la ventana
el aire fresco
entró en los pulmones
me fijé al cielo
cerré la ventana
terminé el café
y me acosté de nuevo
no sé si para dormir
o para dejar de hacer
las cosas
que ya no
importan.

todo
contiene
el sabor
de todo
lo demás
con cuál fragmento
de la totalidad
apaciguaremos
el desasosiego
humano
la vida
es una lengua
que saborea
únicamente
su propia carne
en este núcleo
de sensación
no habrá más
que otras sensaciones
pero de qué?
de lo mismo de siempre –
la espesa bruma
de una eternidad
desapercibida
.

he
sembrado
sombras
tiempo alma
en grano infinitésimo
en la ventana
del pensar
una galaxia
con cuerdas de lluvia
y arroyos de pelo
son largas barbas
estremeciéndose
con luz naciendo –
olor a seno…
mis manos
ya no apañan
la ilusión
debo cumplir
una única
sentencia
vivir.
.

hoy
no sé
hoy sigo en la jaula celeste
de la vida
mirando a la luna desde el ático
con la boca hediendo a vino
harto del movimiento corporal
caigo pesado en el piso de la noche
como un libro aburrido, sin ideas ni originalidad
abandonado por un lector impaciente –
ahí caigo inerte fóbico al movimiento
seguro de que mi comportamiento hasta ahora
ha sido una compulsiva negación de la muerte –
hoy no
sé si seguir
disimulando que sé
de mi mortalidad

deben haber miles
de otros
como yo
andando
tropezando
con la alfombra grisácea
de la llena luna
ebrios
con el tinto amargor
de una belleza muda
la crepitante
formulación del horizonte
raspando el centro
vacío del alma
hay otros
cansados como
las cataratas gastadas del viento
sin propósito ni calma
mira esa atmósfera
tendida como una cama
de algodón y promesa
que espesa bruma
levita del pincel
el lienzo jugoso
como la chuleta de esta luna
la botella casi vacía –
deben haber miles
como yo
caminando sin nacer
a pesar de morir
en las tumbas
de cada lapso.

Que suaves son las alegrías,
los significados mezclados
con las hojas amarillas de un árbol entrevisto
bajo la luz de otra ciudad,
en las calles negras
los días revueltos con horas
y aquí plasmado
en la punta de la noche
tratando de decidir
si de verdad
mi galaxia de dolor
es pura distancia
entre lo bello
y lo vivido.

Al centro
no le cabe
nada
aun así
se impregna de tristeza;
el perímetro
viene y va
inútil como una mosca
que recoge partículas
de mierda
en sus aleatorios viajes
en un campo;
la periferia un sinfín
y el centro oculto
bajo la piel de la lágrima.

desde impregnado
en memoria caen las mocas
y nunca escapan,
como nada nos pertenece
ni el recuerdo mareado
ni la brutal acción,
viendo el cielo
soy pantano de negro equilibrio;
de los ojos salen manos de un infeliz
jalando las cadenas del siglo
con cal del arte
sangre e indicio –
solo espacio ubicuo sin orden ni razón
mejor adiós adiós
ahí
espesa nada.
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