poema blanco

Perdóname
pero me confundí
creí que los días eran
tabernas con barra libre
donde todos pasan fumando
y yo tomo mis cervezas
mientras leo el obituario
de mi pensamiento,
perdón, de veras
creí que el sufrimiento
era el pan de todos los días
del cual todos comen
pero siempre quedan con hambre,
no lo hago al propio
pero me enamoré salvajemente
del absurdo
besamos vulgarmente en público y ella
me masturba ahí mismo
haciéndome regar poemas blancos
en los pies de tu rutina
 
 
 
 

poemas del nihilismo