Era una de esas noches, una más entre todas las noches tantas veces envolviendo la acostumbrada monotonía de los hábitos tantas agonías bautizadas con nombres y apellidos de los que existieron para nunca más existir y yo sentado aquí viviendo otra noche de una sutil transparencia casi inmóvil, cuando se espera que sea día solo para que luego esperar alguna otra noche y en ese ciclo de irrelevancia me siento aquí como muchas otras veces sabiendo que nada nuevo va a suceder por lo que miro la renovable crudeza con la que se repiten todos estos objetos resuelto a vivir con las triviales concupiscencias del Destino.
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