La proporción

La tengo en frente,

     la abrazo con fuerza

es innegable que la tengo en mis manos.

Estoy solo en mi amor por ella

             esta cosa desconocida

que solo yo conozco en mi delirio.

Lo que siento…

     se escapa como la mariposa

que percibió un sonido extraño.

En la calle de al frente o cualquier otra,

      un asfalto cualquiera – con este dedo

la penetro y la calle se empieza a derretir;

       porque solo puedo amar aquello que se descompone

 conmigo.

Y respirar – lo hago en trueque:

   un respiro por cada gramo de mi ser

que se vuelve ceniza invisible.

Hoy me di cuenta que soy un hombre,

       en proporción a la velocidad

             de mi desaparecer.

¿Cuál es la prisa?

Me encuentro sentado

      esperando un café
afuera, la guerra continua

     en las alturas lejanas las galaxias se trituran unas a otras

sabes, como cuando una tragedia se aproxima

 y no hay acción, sola una lenta espera

       hasta que el momento anticipado llega-

estoy mirando – esto tan eterno

           y la lucha sigue afuera, la gente corre

la gente se tropieza y se arrastra hasta un árbol

        míralos
pienso en silencio.

Que difícil ser hombre,
       como lucha contra sí mismo  
resiste, tembloroso a mirar el vacío que rellena tanto terreno.

    El café llega y mi vecino corre espantado del silencio de mis ojos
¿tan difícil es: detenerse?  Dejar que las cosas sucedan por sí solas…

        Anduve ayer por la llanura,
un llano quieto, un cambio despacio – la niebla pronuncia sílabas
                                                                           en décadas
el monte crece como mi barba, quién los detiene;
            ayer era como el agua transparente
un rocío sin destino previsto: evaporarse solo si calienta el día

Espérenme, ya terminé mi café
      ya me sacudo mi camisa
salgo por la puerta        
        y me pondré a correr con ustedes

Pero nadie todavía me ha respondido: ¿Cuál es la prisa?

Poemas Nihilistas