La tierra se abrió un abismo de luz como el etcétera del mañana en ese campo de posibilidad miré con asombro y pueril tentación el objeto de aspecto personal es el reflejo en mis ojos de mi otro reflejo las cosas saben a costas marítimas sus puntas emergen de forma enigmática es válido hablar de ellas como anocheceres y tocar – estas cosas – al son de un génesis pero no queda de otra, fatigarse entre las acrobacias del tiempo permanecer vivo pero acostado en esta vida empapada de hipótesis … era … sentía yo… desprender un anzuelo al corazón puro del misterio y esperar … algún acontecer. . .
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