Al centro
no le cabe
nada
aun así
se impregna de tristeza;
el perímetro
viene y va
inútil como una mosca
que recoge partículas
de mierda
en sus aleatorios viajes
en un campo;
la periferia un sinfín
y el centro oculto
bajo la piel de la lágrima.
Ahora que tengo pies como lombrices de arterias se me hace guardar las crónicas del estornudo que muere como la década los cachos de la luna se asomaron hoy la tela era perforada por el alfiler de luz que ojos como los míos tejen vestuarios de constelaciones canciones efímeras de negra oscura noche tal como el sudario que cubre un rostro impío ese mismo semblante una vez predicaba a los relojes por ser abruptos y subyugantes el mismo hombre con zapatos los usaba como monedas para viaje distancias recorridas al motor de un cuero peregrino esa materia de callo en el descalzo paradisiaco.
You must be logged in to post a comment.