
Sin
sal
me
comí
la
esencia.
De
los
segundos
un
trago
amargo
de
memoria.
Espero
con
paciencia
que
se
añeje
la
existencia.
Para
embriagarme
un
día
de
ella
y
así
olvidarla.

Sin
sal
me
comí
la
esencia.
De
los
segundos
un
trago
amargo
de
memoria.
Espero
con
paciencia
que
se
añeje
la
existencia.
Para
embriagarme
un
día
de
ella
y
así
olvidarla.

Joven la hora
se hizo
en la aguja
del sonido
que almuerza
en la bulla
de mi bostezo
donde estaban?
las extrañé!
las palabras
ebrias
igual que
los santos
borrachos
con tantas ideas
de dios
mi voz
cayó como nota
grave del piano
en media oscuridad
antes de la luz
del dilema
entiendo
ahora
que siempre
dije cosas
que nunca
se interrelacionaron
con la realidad
esta mirada
es obra
de un misterio
y ese humo
que le llamo percepción
rompió la memoria
de lo que sería
años
y cebollas
adiós
al rancio pensa-
miento
¡cuantas mentiras!
y ahora
utilizar
el silencio
como una almohada
en el desierto
del conocimiento
ahora sí
descansar
como cráneos
en la millonésima
ancla del tiempo
ahora
en la nube
casi ángel
que nunca
sube sobre
el horizonte
de la razón
ahí
en esa órbita rubia
de otros cálculos
ahí con
azules vinos
de otros
corazones
ahí
muriendo
como pez
sin sueños
ahí
y
ahora
libre
PoesíA NIHILISTIAaasdf

Una nueva generación
de hormigueos y perezas
en mis labios
¿qué decir que no se haya dicho?
todo está tan quieto
la mesa con sus libros
la lámpara y la sombra debajo de la silla
reposando
dormitando
debajo de sus superficies mudas
empiezo a callar como estos objetos
atisbo que detrás de la apariencia
nada se esfuerza
imito el reloj
entre las pautas
de los segundos
no
sí
no
sí
estipula la mente
agitada
pero yo
ya estoy cruzando
el borde del secreto
el tiempo
se acuesta
como un llavero
sobre la mesa de noche
en ese voluminoso espacio
sin la proeza de existir
sin esfuerzo ni represión
sin propósito ni explicación…
lloro.
Poesía existencial

Cómo caigo en Madrid,
a respiración pura
bebo su sangre y vino-
con qué locura
acepto estas muestras de fugacidad;
hay perfumes que hablan
con todo contacto
el lenguaje de transitar
cuando ya divaga la mente
sobre los torbellinos de
sus ojos, sus labios,
otros cabellos, la
risa desinhibida
de una y otra mujer . . .
caigo como sombra perpendicular
sobre un lago negro lleno de
peces y lucha; son calles
de calles desenvolviéndose
como las curvas de un
deseo oculto – miro
atrás a toda esa poesía
que viví y compuse
en esa ruta amplia y desviada
pero que no dejé plasmada
en esas hojas de papel –
era arte y vida dialogando
eran un par de noches
de libre albedrío ,
dos noches
dos sueños después
ya estoy en otras tierras,
otros laberintos.

La estrella brilla
a la derecha
por la ventana que
volví a ver
porque la película me aburría,
miré afuera, detrás de los techos,
sin interés alguno, hacia el allá;
pues ahí la estrella brillando,
regresé a la mesa, aborreciendo
que mi copa de ron vacía,
cuestionándome
si mi visión borrosa me mentía
y, en realidad, quedaba más que una
décima parte del ron nicaragüense
en esa botella maternal.
Tomé una hoja con garabatos
para imprimir en ella las últimas
impresiones de mi mente;
dejé ahí inconclusas filosofías
que terminaron siendo más culpas
que ideas.
Herví agua y empecé a fumar.
Los colores amarillos, rojos y celestes
como lluvia sobre el piano.
Me levanté para orinar,
entré al baño, cara a cara
con la ventana, viendo al este –
estoy cansado de comer piel y pensamiento –
hay polvo
en la ventana.
nadie
se entera
de la completa
nada que
significa todo
intercambio
una mirada fortuita
algo desea
desde muy pequeña
esa mujer extraña
y yo no soy su respuesta
mira que existencia llena de ciclos
un pétalo deslizándose en ese
quieto instante
yo hambriento de respuestas
me fui a tomar unas copas
y el tránsito del tiempo
hizo puré de mi alma hervida
lógicamente
me fui a dormir.

Que suaves son las alegrías,
los significados mezclados
con las hojas amarillas de un árbol entrevisto
bajo la luz de otra ciudad,
en las calles negras
los días revueltos con horas
y aquí plasmado
en la punta de la noche
tratando de decidir
si de verdad
mi galaxia de dolor
es pura distancia
entre lo bello
y lo vivido.

a dormir
fingido ser,
en la noche
se untan los vacíos
sobre el colocho del alma,
tráguese la
existencia como
vino sencillo
de uvas lentas
e inconscientes.

Dudo todo.
Porque si el mundo cae sobre mis labios
como un trago de constelaciones amargas
debo preguntar,
¿ por qué en mi lengua de grávida somnolencia ?
Que todo debe colapsar en vientre húmedo de sensación,
lo entiendo. Pero,
¿ por qué no se concentra el mundo en la punta
ardiente de un fosforo sediento ?
Cae el mundo como gota de luz sobre las papilas
de mi ciego odio. Lo saboreo como un arcoíris de tiempo mudo.
¿ por qué se expande el mundo como pupila de asombro
en la prisma de mi silencio ?
Que el mundo es el velo en donde se nubla el significado de las cosas,
lo comprendo. Pero,
¿ por qué queda este resabio de verdad en mi memoria
como si hubiera atrapado un instante de conocimiento ?
Lo dudo todo.

Las costas crueles del azul
y el tiempo de carne entre colmillos de la memoria;
hay una luna que eclipsa el fecundo sol del momento
amplia pared redonda de blanca ceguera: deseo.
La noche anciana de candado
y la llave rubia del arte
abriendo las constelaciones
del olvido.
La piel del movimiento es de escamas hondas
con un color que huele a pobre tinta de poeta,
obras de gris razón en reflejo con la
naturaleza de la tormenta.
Las épocas solitarias de niños mirando
sollozando y amando la orilla del amarillo centello
del padre, madre y cosmos.
Hoy.
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