un segundo diciembre

Cuanto abrí la ventana
todo era blanco
como un misterio
desdibujado

me creí apóstol
con la misión
de pregonar
el recuerdo
del gris

a garganta seca
toqué el tronco del ser

sin embargo
algo queda
todavía sentir
la roja púa
que rodea
mi alma
blanquinegra

y no llego ni a la esquina
al estrellar contra
cada minuto

me ducho
desnudo
deshaciendo el nudo
del pene

con un mundo
allá afuera
sin músculo
sin más viento
sin su costra
de color.

Poesía Nihilista