sabor a delirio

Puedo sentarme
aquí
y escribir de lo que sea
describir la vida
como el gran sol de la eternidad
pero no puedo
mis dedos de carne
mis huesos de dolor
no me dejan,
me doy asco
soy una cosa peluda
que se deshace cada segundo
en granos de ayer,
podría contar lo que sea
pero hay demasiados peros
en mis labios,
en mis labios…
queda el sabor a delirio
y en mi cabeza
la terca necesidad
de sustituir mi piel
por cascarilla de cielo,
dejando atrás
el peso de mi entrañas
dejando atrás
unos versos
como pena de muerte
a lo ordinario,
hasta que, en mi inmaterialidad,
pueda encontrar otro sol
otra voz
otro yo
oliendo
ráfagas de ilusiones
extraordinarias

 

 

 

Poesía Contemporánea