
Seamos francos
dejemos las cosas claras
limitémonos a lo sencillo
veo en tu boca
un cine de lunas y tabús
mi lengua se arrodilla
sobre el colchón de tu labio
no pica, no muerde
deja un rastro imperceptible
como una serpiente que
viaja en arena dócil y negra;
dejo saliva como miel, secándose
en tus mejillas de cal –
me acerco a tus orejas rojas
y en voz húmeda te digo:
nada existe
te quedaste dormida
con una sonrisa de paz.

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