
en la cúspide de una ráfaga
toda esta vida
queda ahí
llena de ilusorios ingredientes
agria con lágrimas de historia amarga
revuelta con muertes injustificables
dos pasos y todo es memoria y recuerdo
hoy el piano empieza a sonar
como una divinidad disculpándose
una voz entre sollozos y canto
pidiendo perdón
por habernos dado
una somera existencia
en los linderos de una eternidad
que no nos pertenece.